Un sevillano al rescate en Indonesia tras un trágico naufragio
A las nueve de la noche en Labuan Bajo, isla de Flores en Indonesia, Santi Tinoco, un buzo sevillano de 35 años natural del barrio de Nervión, se prepara para una nueva inmersión de rescate. Desde el 27 de diciembre, Santi dedica hasta diez horas diarias bajo el agua intentando localizar a tres desaparecidos tras el hundimiento de la embarcación Patri Sakinah. Entre las víctimas se encuentra el ex futbolista y entrenador valenciano Fernando Martín.
Experiencia y vocación al servicio de una familia rota
Santi lleva en Labuan Bajo más de tres años, donde inició y dirige una escuela de buceo llamada Escuela de Buceo Mako, un nombre que le inspiró un tiburón que lo marcó profundamente durante sus inmersiones. La capacidad y entrega de Santi se hicieron evidentes cuando, conmovido por el naufragio, acudió inmediatamente a ayudar a las dos únicas supervivientes: una madre y su hija pequeña.
El compromiso de Santi se extendió más allá del rescate inmediato: les proporcionó ropa, comida y acompañamiento emocional, ofreciéndoles incluso el uso del teléfono de su escuela para mantenerse en contacto con sus familiares. Pequeños gestos, como llevar a la niña a que le pintaran las uñas y ayudarla a distraerse del trauma vivido, revelan la dimensión humana de su labor.
El impacto personal de cada rescate
En sus propias palabras, Santi relata cómo ha sido testigo del dolor de la madre y la fortaleza de la pequeña. «Nos hemos bañado juntos en la piscina», comenta, evidenciando el vínculo que ha creado con estas personas en un momento tan difícil. Aunque recibe mensajes de apoyo y gratitud desde su ciudad natal, sus compañeros de rescate, y toda España, Santi asegura no buscar reconocimiento: «No quiero que me consideren un héroe».
Un trabajo diario entre el fondo marino y la esperanza
Cada mañana Santi olvida sus obligaciones personales y se embarca rumbo a la zona del naufragio con un equipo de quince buzos altamente cualificados. Buscan incansablemente rastros de la embarcación perdida y las personas desaparecidas, con la esperanza de hallar un milagro para las familias que esperan en Valencia.
El agotamiento físico es constante; tras diez horas bajo el agua, Santi regresa al puerto de Labuan Bajo. Comparte con humor y resignación un simple almuerzo: «He comido arroz con huevo porque mi compañero es vegano». Sin embargo, la carga emocional que soporta es inmensa, pues cada día, incluso en festivos, prioriza esta misión humanitaria sobre su negocio.
Apoyo familiar y reconocimiento local
Andrea Ortuño, madre de la única persona fallecida encontrada, tuvo que viajar a Bali para incinerar a su hija mayor. Este gesto doloroso resonó profundamente en la comunidad y fue un momento de apoyo mutuo entre la familia y Santi, símbolo del esfuerzo y la dedicación que ha desplegado durante esta tragedia.
La solidaridad que trasciende fronteras
Álvaro Ortuño, hermano de Andrea, declara: «Jamás imaginé que conocería a alguien con el corazón de Santi. Sin él, estaríamos mucho peor». Estas palabras reflejan el impacto positivo que puede generar un individuo cuando actúa movido por la empatía y el compromiso auténtico.
En tiempos en los que las palabras de solidaridad abundan en discursos políticos y debates, Santi deja claro que actuar es la verdadera medida del compromiso humano. Sin miedo a la fatiga ni al desánimo, su ejemplo ilumina un camino en circunstancias trágicas y desafiantes.
Contexto del naufragio y búsqueda de los desaparecidos
El accidente ocurrió en la región de Labuan Bajo, un puerto desde donde partió la embarcación recreativa Patri Sakinah. La fuerte meteorología y las condiciones adversas provocaron el hundimiento dejando cuatro españoles desaparecidos. Hasta la fecha, se ha recuperado el cuerpo de uno de los menores, pero la búsqueda continúa con la esperanza de hallar a los demás.
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Sobre Santi Tinoco: un buzo sevillano con corazón solidario
Originario de Nervión, en Sevilla, Santi Tinoco combina su pasión por el mar y el buceo con un compromiso social profundo. Su experiencia y profesionalidad forman ahora parte de una operación de rescate que ha cruzado fronteras y sensibilizado a miles de personas.

Desde Entrenucleos celebramos la valentía y la generosidad de vecinos como Santi, que desde lugares tan lejanos representan el mejor espíritu humano. Su historia es un recordatorio poderoso del valor de la solidaridad y el compromiso con el prójimo, incluso en las circunstancias más adversas.
Imagen: www.abc.es



