La generación baby boom y su impacto en las pensiones españolas
La llegada masiva de la generación baby boom a la jubilación está empezando a poner en serio aprieto la sostenibilidad del sistema de pensiones en España. Nacidos entre 1957 y 1977, estos 14 millones de personas son la generación más numerosa de la historia moderna del país. Después de décadas sosteniendo las pensiones de sus antecesores, desde 2023 comenzaron su proceso de retiro, lo que ha despertado preocupaciones económicas y demográficas para el futuro.
Factores que tensan las cuentas públicas
Este colectivo que vivió la EGB, hubo en masa a la universidad y se incorporó al mercado laboral a tiempo completo, deja ya una factura elevada para la Seguridad Social. No solo por el aumento en el número de pensionistas, también por las cuantías crecientes debido a la revalorización de las pensiones conforme al IPC. Aunque solo el 40% de los baby boomers se ha jubilado hasta ahora, el resto lo hará de forma escalonada en las próximas dos décadas, anticipando un reto de dimensiones crecientes.
Retrato demográfico del sistema de pensiones
Actualmente, la ratio entre trabajadores y pensionistas se encuentra en 2,3, cifra que se prevé bajará hasta 1,5 en 2035 según el informe ’El futuro de las pensiones en España’ del Centro de Investigación Ruth Richardson de la Universidad de las Hespérides. Esta caída supone un riesgo importante para la estabilidad financiera del sistema de reparto y refuerza la imperiosa necesidad de implementar reformas estructurales.
Desequilibrios e impactos fiscales
El sistema ya es insostenible en su estado actual, pues el pago de las pensiones depende en gran medida de la financiación vía impuestos y deuda pública, que ya supera los 126.000 millones de euros. En el último año, los impuestos destinados a cubrir las pensiones han crecido un 37,8%, reflejando la presión fiscal sobre los trabajadores.
Causas demográficas y desafíos a futuro
Una clave está en la evolución demográfica: en 1975 había seis trabajadores por cada pensionista, hoy solo quedan algo más de tres. Además, la esperanza de vida ha aumentado; una persona que llegaba a los 65 años en 2023 puede esperar vivir casi 22 años más, hasta los 87 años, frente a los 15 años en 1975.
La caída sostenida de la natalidad, fenómeno común a nivel global, está impactando especialmente en España, donde el baby boom se produjo ligeramente más tarde que en otros países europeos. Por tanto, el sistema de pensiones deberá soportar un aumento constante en el número de pensionistas frente a una base cada vez menor de contribuyentes.
Comparación internacional y tasa de reemplazo
España tiene una tasa de reemplazo del 81%, es decir, una cuantía de pensión que representa el 81% del último salario percibido, solo superada en Europa por Grecia con un 84%. Esto, junto a una alta presión fiscal y cotizaciones sociales —una de las más elevadas en Europa y la OCDE—, aumenta aún más la tensión financiera.
En comparación, otros países vecinos presentan una proporción mayor de gasto en pensiones respecto al PIB, como Italia (15,5%), Francia (14,7%), Grecia (14,3%) y Portugal (13,4%).
Conflictos intergeneracionales y necesidad de reforma
La investigación subraya una creciente tensión intergeneracional donde la competencia entre jóvenes y mayores por los recursos del Estado de bienestar se hace más visible. Sin embargo, hoy por hoy los baby boomers continúan siendo los principales contribuyentes al sistema. La clave está en cómo hacer sostenible el equilibrio sin que se deteriore la calidad de vida de ninguna generación.
Las décadas anteriores han puesto muchos informes sobre la mesa, advirtiendo que sin reformas profundas el sistema no resistirá el ritmo actual. La ejecución presupuestaria actual demuestra la fragilidad de las cuentas, y los expertos insisten en la urgencia de medidas que adapten el sistema a la realidad demográfica y económica.
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Imagen: www.abc.es




