Granada registra el desembalse del embalse de Quéntar tras un enero lluvioso
El embalse de Quéntar, situado cerca de la capital de Granada, ha comenzado a aliviar agua de forma controlada tras alcanzar casi la totalidad de su capacidad. Desde el pasado 30 de enero, se están liberando 3.000 litros por segundo, una medida que no se veía desde mayo de 2018. Este desembalse es un hecho poco común en la provincia y refleja el excepcional régimen de precipitaciones caídas en el mes de enero, donde ha llovido casi de manera ininterrumpida.
Contexto histórico y datos actuales de los embalses en Granada
Para encontrar un episodio similar hay que remontarse a 2018, cuando también se abrieron las compuertas del Quéntar. Si bien, otro punto de referencia es el embalse del Cubillas en 2010, situado también en las cercanías de Granada, aunque este último no forma parte del sistema que abastece al suministro público, dedicándose mayormente al riego y la producción de energía eléctrica.
El Quéntar es uno de los principales embalses que, junto con el Canales, garantizan el suministro de agua potable a la ciudad de Granada. Durante este enero lluvioso, ha tenido una notable subida de agua, pasando de aproximadamente 9 hectómetros cúbicos almacenados a principios de mes a casi 14, su máxima capacidad, que ha obligado a iniciar el alivio. La Confederación Hidrográfica del Guadalquivir (CHG) ha sido la entidad encargada de monitorizar esta situación.
Estado general de los embalses en la provincia
Granada cuenta con once embalses que suman una capacidad total de 1.170 hectómetros cúbicos, un volumen considerable para una provincia con poco menos de un millón de habitantes. En comparación, Barcelona con unos seis millones de habitantes, posee solo dos embalses principales – Sau y La Baells – con una capacidad conjunta de 274 hectómetros cúbicos, ambos casi llenos al 92% al cierre de enero.
Pese a estos datos favorables en algunas zonas, el conjunto de los embalses de Granada presenta un porcentaje global de agua almacenada que ronda solo el 32,39%. Esta cifra puede dar la impresión de sequía, pero la realidad es más compleja y depende de la distribución del agua entre los distintos embalses.
El papel determinante del embalse del Negratín
La clave para entender ese porcentaje global bajo está en el embalse del Negratín, uno de los más grandes de Andalucía, con una capacidad de 571 hectómetros cúbicos. A finales de enero, solo almacenaba cerca de 148 hectómetros, un 25,92% de su capacidad, lo cual reduce el promedio general de agua embalsada.
Aunque su nivel es bajo, otros embalses en la provincia ostentan niveles mucho más altos. Por ejemplo, el pantano de Béznar se encuentra al 70%, el de El Portillo al 77%, y el de Rules, un embalse de uso más limitado, al 69%. El Quéntar, como se mencionó inicialmente, está prácticamente al máximo y ya ha comenzado a aliviar agua.
Por otro lado, el embalse de San Clemente, próximo a Huéscar, siempre presenta niveles bajos, alrededor del 7 u 8%, aunque últimamente ha mostrado una ligera mejora superando los 13 hectómetros, según los registros más recientes. Algunas voces sugieren que podría tener filtraciones, pero no hay confirmación oficial al respecto.
Previsiones y perspectivas para las próximas semanas
Las perspectivas para Granada son optimistas en cuanto al volumen de agua embalsada. Las precipitaciones continuadas han permitido que algunos embalses incrementen significativamente su nivel en pocos días. Por ejemplo, el embalse de Canales aumentó de 24 a 29 hectómetros, y el de El Portillo ha alcanzado su capacidad máxima en torno a 31 hectómetros. Esto hace prever que pronto también podrían aliviar agua.
En cuanto a la comparación anual, aunque en la última semana oficial de mediciones Granada estaba por debajo de los valores del mismo periodo en 2025 (379 vs 392 hectómetros cúbicos), los recientes aportes hídricos y el deshielo previsto en la primavera apuntan a que la provincia podría superar estos registros y acercarse a la media de los últimos diez años, estimada en 483 hectómetros cúbicos.
Si bien superar dicha media a corto plazo resulta un reto complicado, dado que 2018 fue el año más lluvioso de un ciclo reciente, y a partir de entonces se sucedieron años más secos con medidas restrictivas en algunos momentos, el inicio de un nuevo ciclo más húmedo augura un futuro más estable en el suministro hídrico. Además, el deshielo de mayo en las sierras de Granada contribuirá a aumentar notablemente el volumen de agua en los embalses.
Importancia del ciclo hidrológico para el suministro local
Esta situación no solo representa un alivio para la infraestructura hídrica de Granada, sino que también tiene repercusiones directas en la gestión del agua para la población. El embalse de Quéntar, como parte fundamental del sistema público de abastecimiento, asegura que la red de agua potable mantenga un suministro óptimo para la población local, evitando restricciones y garantizando la calidad del servicio.
Para más información detallada sobre la gestión del agua y el ciclo hidrológico en Andalucía, se puede consultar la Confederación Hidrográfica del Guadalquivir, responsable del monitoreo y control de los recursos hídricos en esta cuenca.
Conclusiones
El desembalse del embalse de Quéntar pone de manifiesto la recuperación hídrica tras un mes de enero excepcionalmente lluvioso en Granada. Aunque la situación general refleja un porcentaje global moderado debido a embalses muy grandes con niveles bajos, la mayoría de los depósitos están en niveles adecuados e incluso en plena capacidad de almacenamiento, contribuyendo a un escenario positivo para el abastecimiento y la gestión hídrica local.
Imagen: www.abc.es




