El caso de Kiko: un loro expropiado tras más de dos décadas con su dueña
La historia de Dori Cabra, una mujer de 75 años, y su loro gris de cola roja llamado Kiko ha desencadenado una polémica sobre la gestión de animales exóticos en España. Kiko ha sido parte de la familia de Dori durante 23 años, pero recientemente ha sido retenido por el Ministerio para la Transición Ecológica (Miteco) en una polémica que mezcla la burocracia y la falta de sensibilidad administrativa.
La pérdida y localización de Kiko
El pasado 26 de septiembre, mientras limpiaban la jaula de Kiko, el loro se escapó y no pudo regresar a casa. La familia realizó una intensa búsqueda por el barrio, colocando carteles y lamentando la pérdida. Finalmente, un vecino encontró al ave y la entregó a la Policía local, que trasladó a Kiko al Centro de Recuperación de Animales Silvestres (CRAS) de Tres Cantos. Dori acudió rápidamente para recuperarlo, pero lo que pensaba que sería un alivio se convirtió en una pesadilla burocrática.
Documentación en regla, pero trato inhumano
A pesar de presentar todos los papeles necesarios, incluyendo la factura de compra y el documento internacional CITES, el personal del CRAS desestimó la validez de la documentación. Dori no solo fue impedida para ver a Kiko, sino que recibió un trato que su familia califica como inhumano. La situación dejó a esta mujer profundamente angustiada y sin respuestas claras.
La consecuencia inesperada: chip a nombre del Estado
La hija de Dori, Marian Abad, relata que tras numerosas gestiones sin éxito, el ministerio les informó que el loro ahora tiene un chip de identificación registrado a nombre del Estado, lo que implica que la propiedad del animal les ha sido arrebatada sin trámite administrativo o judicial previo. Esta medida ha sido objeto de crítica por parte de expertos en fauna, como José María López, secretario de la Federación Fauna.
Conflicto entre ministerios y falta de inspectores especializados
José María López señala que este caso evidencia las deficiencias organizativas y la falta de personal cualificado para gestionar estos asuntos. En 2017, la normativa de CITES elevó la protección de los loros grises del anexo B al anexo A, endureciendo los requisitos para su tenencia y comercio. Sin embargo, en 2021, las competencias relativas pasaron del Ministerio de Comercio a Miteco, reduciéndose el número de inspectores especializados de 150 a menos de 10.
Esto ha generado problemas graves como el de Dori, quien ha sido víctima de esta confusión de competencias ministeriales y la falta de procedimientos claros para los dueños legítimos.
El proceso desigual y la carga emocional
La familia tuvo que enviar múltiples fotografías y vídeos para demostrar las condiciones de vida de Kiko, cuya jaula se ubicaba en la cocina, un espacio donde el loro disfrutaba de sol y cuidados desde hace más de dos décadas sin ningún problema de salud. Sin embargo, el ministerio exigía la presencia de una anilla que el loro no tenía, ignorando otras evidencias válidas presentadas por la familia.
La sensación de impotencia y tristeza fue persistente, con el añadido de que el loro fue chipado sin solicitar permiso a Dori, lo que generó desconfianza y temor por la posible pérdida definitiva del animal.
Testimonio de la familia
Marian relata cómo la situación resultó extraña y dolorosa: tuvieron que firmar documentos afirmando que el loro estaba en perfecto estado sin haberlo visto primero, y recibieron comentarios poco apropiados por parte de funcionarios, quienes afirmaron que el permiso para llevarse a Kiko era una decisión individual, sin costos para alimentos o agua.
Para Dori, el estrés generado por este proceso es constante y teme perder a Kiko, que es su compañía principal. La familia sospecha que estas acciones reflejan una política más amplia enfocada a retirar animales exóticos de particulares.
El futuro incierto para Kiko y su dueña
Marian ha descubierto que otros dueños de loros han vivido historias similares y algunos no han logrado recuperar a sus mascotas. La familia valora iniciar un proceso judicial para recuperar la titularidad de Kiko, aunque el miedo a represalias y a una nueva pérdida frena esta decisión.
De momento, Kiko sigue en casa y responde al llamado de Dori, aunque planear el regreso definitivo a su lado implica enfrentarse a la burocracia y a la incertidumbre de este sistema restrictivo.
Contexto legal y administrativo
El Real Decreto 7/2018 establece que la propiedad de especies protegidas puede acreditarse mediante documentación como el CITES. Sin embargo, la imposición de nuevos requisitos sin periodos de adaptación ha llevado a conflictos como el de Dori.
¿Qué puede hacer un propietario en estos casos?
Los propietarios afectados deben asesorarse con organizaciones especializadas en fauna y, en casos como este, considerar el apoyo legal para garantizar sus derechos. Además, es importante estar al tanto de las responsabilidades y actualizaciones normativas para evitar sanciones o pérdida de mascotas.
Conclusión
El caso de Dori y Kiko pone en evidencia la necesidad de un trato más humano y claro en la gestión de animales exóticos por parte de las autoridades españolas, así como una mejor coordinación interministerial. La protección animal no debería dejar de lado los derechos y el cariño de las familias que conviven con estos animales desde hace años.
Más información sobre normativa y derechos en Ministerio para la Transición Ecológica y en Federación Fauna.

Imagen: www.abc.es




