La figura del coordinador de bienestar escolar: una asignatura pendiente
La tragedia del suicidio de Sandra Peña ha puesto de manifiesto la necesidad de mejorar los mecanismos de detección y prevención del acoso escolar en los centros educativos. En respuesta, la Ley Orgánica de Protección integral a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia (Lopivi), impulsada por el Ministerio de Asuntos Sociales bajo el mandato de Ione Belarra, introdujo la figura de los coordinadores de bienestar en los colegios. Sin embargo, a cuatro años de su puesta en marcha, esta figura ha mostrado importantes carencias en su implementación.
Limitaciones en el tiempo y la formación
Testimonios de docentes coordinadores
Yolanda Chacón, profesora de Historia y coordinadora de bienestar desde la implantación de la figura en el IES Pedro Mercedes de Cuenca, describe su experiencia como un «gran reto» con una dedicación semanal insuficiente de apenas dos horas. Señala además la falta de formación específica para abordar los diversos problemas que conlleva el acoso escolar. Según Chacón, «nadie quiere ser coordinador» ya que no es un puesto atractivo y, sobre todo, no se está profesionalizando: «Somos profesores de a pie, no psicólogos. Hay necesidades que los docentes no podemos ni debemos solucionar».
Duración insuficiente para la prevención eficaz
Amelia García, coordinadora en un centro de Formación Profesional en Valencia, enfatiza que el tiempo asignado para estas tareas es insuficiente para realizar campañas de sensibilización o prevención, acciones vitales para actuar antes de que los problemas se agraven. Además, denuncia que el debate sobre el acoso escolar debe contemplar las diferencias entre el acoso sufrido por chicos y chicas, ya que la neutralidad en este asunto puede invisibilizar problemas específicos.
Situación dispar según el tipo de centro y la comunidad autónoma
En la educación pública, estos problemas se ven agravados por la falta de unificación normativa a nivel estatal. La organización Educo advierte en su informe que existen brechas territoriales: por ejemplo, en Castilla y León no hay regulación que contemple esta figura; mientras que en Madrid, Asturias o Navarra solo se emiten circulares a inicio de curso. Esto provoca que la figura del coordinador de bienestar tenga un impacto muy limitado.
En contraste, en los colegios privados la situación puede ser diferente. Esther Herranz, psicóloga y coordinadora de bienestar en el Alameda International School, dedica su jornada completa a esta función y cuenta con un equipo de siete profesionales que trabajan conjuntamente para combatir el acoso y generar bienestar.
Propuestas para mejorar la figura del coordinador de bienestar
Ante la evidencia de esta realidad, la ministra Sira Rego está impulsando reformas en la Lopivi para subsanar las lagunas del modelo actual. El proyecto incluye medidas para que el coordinador disponga de tiempo específico dentro de su jornada laboral, un espacio propio en el centro y formación especializada para todo el personal que interactúa con menores. Además, se plantea la creación de un Plan Director estatal para coordinar actuaciones con seguimiento anual, buscando profesionalizar esta función.

Figura: Ione Belarra, impulsora de la ley Lopivi
Opiniones de entidades y expertos sobre la eficacia actual
María José Fernández, presidenta de la Asociación Madrileña contra el Acoso Escolar (Amacae), denuncia que muchos padres desconocen quién es el coordinador de bienestar de su colegio, incluso cuando sus hijos son víctimas de acoso. Critica la falta de formación adecuada y la poca proactividad de estos coordinadores: «Deberían ser siempre los primeros en enterarse». Enrique Pérez-Carrillo, de la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (Aepae), añade que los protocolos actuales suelen ser lentos e ineficaces, y considera que los coordinadores, al ser parte del propio centro, no siempre pueden actuar con la neutralidad necesaria. Por esto, defiende la necesidad de un plan nacional que incluya especialistas externos que actúen directamente en las escuelas.
El reto del ciberacoso y la falta de tiempo para la escucha
Además del acoso escolar tradicional, el ciberacoso plantea retos adicionales que requieren más dedicación y formación. Yolanda Chacón destaca que los problemas usualmente se intensifican después del fin de semana, cuando los alumnos interaccionan en redes sociales. Sin embargo, encontrar tiempo para escuchar a los alumnos en una jornada escolar ya saturada puede ser una tarea casi imposible para los coordinadores.
Conclusión
La figura del coordinador de bienestar es imprescindible en la lucha contra el bullying, pero su eficacia está limitada por la falta de formación, recursos y un tiempo insuficiente dedicado a estas funciones. La reforma propuesta busca abordar estos problemas, profesionalizar la figura y garantizar un apoyo efectivo a los menores. Mientras tanto, sigue existiendo una brecha entre lo legislado y la realidad en las aulas, que repercute en la seguridad y el bienestar de los estudiantes.
Para más información sobre Políticas educativas del Ministerio de Educación y medidas contra el acoso escolar, consulte fuentes oficiales y organizaciones especializadas como Amacae y la Asociación Española para la Prevención del Acoso Escolar (Aepae).
Imagen: www.abc.es



