La amenaza sísmica en Andalucía: una realidad próxima
Jesús Miguel Ibáñez Godoy, catedrático de Física de la Tierra y exdirector del Instituto de Geofísica de la Universidad de Granada, advierte que en los próximos cinco años es probable que ocurra un gran terremoto en Andalucía. Su afirmación, lejos de alarmar, parte de un análisis riguroso basado en datos geológicos, históricos y sismológicos que definen la actividad sísmica en la región.
Ibáñez, con décadas de experiencia, destaca que aunque existen riesgos importantes en localidades como Granada y Almería, por ahora no se prevén terremotos de magnitud 8 en estas zonas debido al tamaño limitado de las fallas geológicas que pueden romperse.
¿Qué significa la magnitud y cómo se calcula?
El experto explica que la magnitud mide la energía liberada por una ruptura en el interior de la tierra, expresada en julios y simplificada en una escala numérica. Una magnitud 8 implica una liberación enorme de energía, pero en Andalucía no hay estructuras geológicas lo suficientemente grandes como para causar terremotos de esa intensidad, aunque sí se pueden esperar eventos sísmicos de menor magnitud que pueden causar daños significativos.
Riesgos sísmicos en la costa y la amenaza de tsunamis
Además de los movimientos telúricos terrestres, Ibáñez alerta sobre los riesgos procedentes de fallas submarinas frente al Cabo de San Vicente (Portugal), situadas a unos 400 kilómetros. Estas zonas pueden generar terremotos de magnitud 8, como ocurrió en 1755 con el famoso terremoto de Lisboa, cuyo epicentro estuvo en el mar y que provocó olas de hasta 15 metros que afectaron gravemente a la costa andaluza, incluyendo Huelva, Ayamonte y Conil, con miles de víctimas mortales.
Prevención como clave para reducir el impacto sísmico
El científico insiste en que la predicción exacta de terremotos es todavía imposible y probablemente lo seguirá siendo durante muchos años. Mientras la inteligencia artificial ha mostrado avances para anticipar eventos sísmicos en regiones con alta actividad, como el sudoeste de China, estas tecnologías aplican modelos estadísticos basados en datos históricos y pueden fallar.
Por ello, Ibáñez enfatiza que el foco debe estar en la prevención, especialmente en la educación y concienciación de la población. Recomienda que durante un terremoto no se abandone el interior del hogar si la vivienda no presenta daños, citando como ejemplo las víctimas del terremoto de Lorca (2011), la mayoría de las cuales perecieron al estar en la calle.
Protección de edificios y patrimonio histórico
Uno de los principales retos identificados es la conservación y restauración adecuada de edificios antiguos y monumentos, más vulnerables a los temblores. Ibáñez señala que un buen mantenimiento estructural es fundamental y que, aunque es costoso, evitar «lavados de cara» superficiales es esencial para garantizar la seguridad. En Lorca, muchos daños graves provinieron de estructuras con tejados de madera o restauraciones deficientes.
Asimismo, hace un llamado a que los propietarios asuman la responsabilidad de revisar periódicamente sus viviendas, como una especie de «ITV inmobiliaria», para asegurar que las construcciones cumplan con las condiciones necesarias para resistir movimientos sísmicos, un aspecto aún poco asumido socialmente.
La realidad andaluza frente a los terremotos
En resumen, Andalucía se enfrenta a una realidad geológica en la que, en los próximos años, es factible la ocurrencia de un terremoto significativo. Sin embargo, la magnitud máxima esperada en tierra no alcanzaría las cotas más extremas. La preparación, la educación y la infraestructura adecuada son las armas para minimizar los daños que estos fenómenos naturales puedan causar.
Para una mayor información sobre riesgos sísmicos y protocolos en caso de desastre, consulte los recursos ofrecidos por el Instituto Geográfico Nacional o las recomendaciones del Ministerio del Interior – Protección Civil.
Imagen: www.abc.es




