La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) emite su primer informe técnico sobre el accidente en Adamuz
La Comisión de Investigación de Accidentes Ferroviarios (CIAF) ha hecho públicas las primeras conclusiones oficiales sobre el trágico accidente ferroviario ocurrido el pasado domingo en Adamuz, provincia de Córdoba. Según su informe preliminar, la causa principal del siniestro fue la rotura previa del carril por el que circulaba el tren Iryo, que terminó en un descarrilamiento fatal que causó 45 víctimas mortales.
Detalles del accidente y secuencia de los hechos
El informe técnico indica que los últimos vagones del tren Frecciarossa 1000 descarrilaron debido a esta fractura en el carril, invadiendo parcialmente la vía contraria. En ese momento, otro convoy Alvia de Renfe circulaba por dicha vía, y también descarriló, impactando contra un talud. Este hecho agravó significativamente la tragedia.
Confirmación de investigaciones previas y declaraciones del Ministerio de Transportes
Estas conclusiones de la CIAF confirman la información adelantada por El Mundo apenas un día después del accidente, que ya señalaba la rotura del carril como la causa más probable del fallecimiento masivo. Inicialmente, el Ministerio de Transportes calificó el accidente como «extraño» y descartó la rotura del carril como un indicio determinante, pero días después el ministro Óscar Puente admitió que esta fractura era una posibilidad «innegable».
Hipótesis preliminar y análisis dinámicos de los trenes previos
En palabras de la CIAF, «de acuerdo con la información disponible en este momento, se plantea la hipótesis de que la fractura del carril se produjo antes del paso del tren Iryo siniestrado, y por lo tanto antes del descarrilamiento». No obstante, el informe subraya que estas hipótesis están pendientes de confirmación definitiva mediante pruebas adicionales programadas para las siguientes fases de la investigación.
Estas pruebas ya están en desarrollo e incluyen la verificación de los parámetros dinámicos de trenes que pasaron por el área afectada antes del accidente. Los sensores implantados en estos vehículos detectaron anomalías en la marcha que no fueron reportadas por los maquinistas pero quedaron registradas en los sistemas de medición. Los trenes registrados en estas anomalías incluyen el Renfe Viajeros 130 a las 19:09, el Iryo 109-003 a las 19:01 y otro Iryo alrededor de las 17:21, hora local.
Análisis de pruebas materiales y próximos pasos en la investigación
La CIAF ha centrado su investigación en recuperar muestras del carril afectado para enviarlas a un laboratorio metalográfico. Este análisis permitirá determinar con mayor precisión las causas de la rotura del carril, así como abrir nuevas líneas de investigación en función de los resultados que se obtengan. Además, se prevé la descarga y revisión de los registradores digitales de los trenes implicados para profundizar en la dinámica del siniestro.
Hallazgo de muescas en las ruedas refuerza la hipótesis de la fractura
El informe también destaca el descubrimiento de muescas en la banda de rodadura de las ruedas del lado derecho de los coches 2, 3, 4 y 5 del tren Iryo 6189. Estas muescas, con un patrón uniforme en los coches centrales, son compatibles con un impacto repetido contra la cabeza del carril fracturado, aportando soporte físico a la teoría de la rotura previa de la vía.
Los técnicos explican que esta discontinuidad en el carril podría haber causado que la parte del carril anterior a la rotura soportara inicialmente todo el peso, ocasionando que descendiera ligeramente. La parte posterior no actuaba solidariamente, generando un escalón entre las dos secciones que impactaba de forma sucesiva contra las ruedas del tren, deformando tanto ruedas como carril.
Dinámica del accidente y efecto de la alta velocidad
El resumen de los técnicos indica que a velocidades cercanas a los 200 km/h, la segunda rueda del tren pasaba por el punto dañado tan rápidamente (en aproximadamente 3 centésimas de segundo) que el carril no tenía tiempo para recuperar su forma original tras la presión inicial. Finalmente, el carril se desplazó hacia el exterior, lo que provocó el descarrilamiento del sexto coche, desencadenando la tragedia.
Conclusión y perspectivas de la investigación
La rotura previa del carril se confirma como la causa principal más probable del accidente ocurrido en Adamuz, con implicaciones para la seguridad ferroviaria y responsabilidad técnica. El avance de esta investigación ofrecerá mayor claridad en las próximas semanas, al determinar las razones del fallo y las posibles responsabilidades. Para más información sobre seguridad ferroviaria, puede consultarse la página oficial de ADIF.
Imagen: www.elmundo.es




