El Papa León XIV condena el secuestro de sacerdotes y niños en Nigeria y Camerún
El Papa León XIV ha expresado su profunda preocupación por la grave situación que atraviesan Nigeria y Camerún debido a una serie de secuestros masivos de sacerdotes, estudiantes y fieles. Después de oficiar una misa en la Plaza de San Pedro con motivo del Jubileo de los coros, el Santo Padre denunció con contundencia estos hechos y lanzó un llamado urgente para la liberación inmediata de los rehenes.
Secuestros en Nigeria: Un drama que afecta a escuelas y comunidades
Durante la madrugada del jueves al viernes, un grupo de terroristas atacó la escuela católica St. Mary de Papiri, ubicada en el centro norte de Nigeria, y secuestró a 302 niños y 12 profesores, además de herir gravemente a un vigilante. Las autoridades locales han intensificado la búsqueda en la zona, peinando los bosques, pero hasta ahora no han logrado rescatar a los menores. Este episodio se añade a varios incidentes de violencia y secuestros ocurridos en la misma semana.
Por ejemplo, el lunes fue secuestrado el sacerdote Bobbo Paschal en Kaduna y ese mismo día otras 25 alumnas de una escuela musulmana junto a 64 personas de sus comunidades también fueron raptadas en Danko. El martes, un ataque durante una ceremonia en una iglesia pentecostal en Eruku dejó dos muertos y 38 personas secuestradas, por quienes se está solicitando un rescate elevado.
El arzobispo de Lagos, Alfred Adewale Martins, había advertido previamente del aumento de atentados terroristas y señaló que hay elementos que intentan sumir al país en el caos. Este incremento de la violencia ocurre en un contexto político complicado y refleja la alta volatilidad del área.
Situación crítica en Camerún: Sacerdotes secuestrados y presión en la Iglesia
En Camerún, también se reportaron hechos preocupantes. La semana pasada fueron secuestrados seis sacerdotes y un laico en la región noroeste del país. Aunque la mayoría ya fueron liberados, uno de ellos, John Berinyuy, sigue retenido y la Iglesia se niega a pagar el rescate solicitado. En respuesta, el obispo local emitió un comunicado a todas las parroquias y escuelas católicas indicando que, si no se libera al sacerdote para el miércoles, se cerrarán todas las instituciones como medida de protesta.
Además, el obispo anunció que el viernes marcharán al lugar donde se encuentra retenido Berinyuy y permanecerán allí hasta su liberación. También pidió a las fuerzas militares actuar con ética y profesionalismo, evitando abusos como extorsiones o torturas a la población civil.
Un llamamiento global a la oración y la protección de espacios seguros
Ante estas tragedias, el Papa ha pedido a todos los católicos del mundo que incluyan en sus oraciones a los secuestrados, sus familias y comunidades afectadas. Insistió en la necesidad de que las iglesias y las escuelas se mantengan como espacios seguros y de esperanza para las personas, especialmente en regiones azotadas por la violencia y el terror.
Próximo viaje del Papa León XIV y su mensaje ecuménico a los ortodoxos
Además de abordar la crisis en África, el Papa recordó que el próximo jueves comenzará su primer viaje apostólico a Turquía y Líbano, donde participará en la conmemoración del 1.700 aniversario del Concilio de Nicea. Con este motivo, ha publicado la Carta apostólica “En la unidad de la fe”, en la que hace una invitación a los cristianos ortodoxos a superar discrepancias históricas y construir la unidad a partir del Credo Niceno.
El documento magisterial subraya que “lo que nos une es mucho más de lo que nos divide” y propone dejar atrás controversias teológicas para avanzar en el camino de reconciliación y oración común. A la vez, el Papa exhorta a los creyentes a reflexionar sobre la naturaleza de Dios, lamentando que en la actualidad la idea de Dios haya perdido relevancia y que, en nombre de Dios, se hayan cometido numerosas injusticias y actos de violencia.
Reflexión final del Papa León XIV
León XIV concluye su mensaje recordando que si Dios nos ama incondicionalmente, nosotros también debemos amarnos unos a otros. Apela a la misericordia y a la fraternidad como caminos para enfrentar las dificultades actuales, animando a los católicos a mantener la esperanza en tiempos de miedo, guerras y desigualdades.
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