- Jan 20, 2026

Marga Gual Soler: La diplomacia científica anticipatoria para gobernar el futuro tecnológico

Introducción: Una visión renovada para la gobernanza global

Marga Gual Soler, bióloga molecular originaria de Mallorca, se ha consolidado como una de las voces internacionales más destacadas en el cruce entre ciencia y política. Desde su puesto en Ginebra en la Geneva Science and Diplomacy Anticipator (GESDA), impulsa un giro profundo sobre cómo el mundo debe anticiparse a los retos tecnológicos, dejando atrás la tradicional gestión reactiva para adoptar una anticipación efectiva y global.

La diplomacia científica como puente entre ciencia y política

Un concepto que emerge con fuerza

El concepto actual de diplomacia científica formaliza lo que históricamente han hecho civilizaciones y países: intercambiar conocimientos tecnológicos y soluciones para desafíos comunes, desde epidemias hasta problemas ambientales. Sin embargo, este intercambio informal se convirtió en un marco estructurado en 2010 gracias a la Royal Society británica y la AAAS estadounidense, que establecieron sus bases para conectar a científicos y negociadores políticos.

El Tratado Antártico: un modelo vigente y necesario

Como ejemplo paradigmático, Gual Soler destaca el Tratado Antártico de 1959, firmado en plena Guerra Fría. Doce países decidieron cooperar científicamente en vez de competir en el continente, prohibiendo actividades militares o nucleares. Así, la Antártida se definió como un bien global dedicado a la ciencia y la paz, un modelo de gobernanza que sigue siendo inspiración para acuerdos multilaterales actuales.

Los desafíos actuales y el aprendizaje de la pandemia

Preparación frente a desafíos globales

Aunque hoy se dispone de más datos y evidencias que nunca, la cooperación global está en un momento crítico. Instituciones fuertes como Naciones Unidas enfrentan cuestionamientos, y los mecanismos para anticipar crisis tecnológicas o sanitarias siguen siendo insuficientes. La bióloga lamenta que, durante la pandemia, se establecieran comisiones científicas «ad hoc» en lugar de utilizar estructuras estables, lo que erosionó la confianza ciudadana y generó una “ciencia a medida”.

Un modelo español en avance

Como respuesta, España ha avanzado al crear la Oficina Nacional de Asesoramiento Científico (ONAC) y oficinas de ciencia en el Congreso, emulando modelos de otros países como Reino Unido, buscando un asesoramiento científico permanente y confiable que no dependa solo de emergencias.

Situación actual: la urgente necesidad de gobernanza anticipatoria

El debate climático y la comunicación

En cuanto a la crisis climática, Gual Soler comparte la crítica hacia el alarmismo excesivo que puede generar resignación, y subraya la importancia de relatos que integren la urgencia con oportunidades reales en salud, energía o innovación. Destaca también la desinformación y confusión respecto a fenómenos extremos y tecnologías como la geoingeniería solar, que presenta graves riesgos y evidentemente requiere una regulación anticipatoria global.

El poder creciente de las start-ups tecnológicas

Uno de los puntos clave en su discurso es el impacto que las start-ups pueden tener en el mundo, a menudo mayor que el de resoluciones internacionales. Independientemente de su tamaño, estas empresas pueden escalar rápidamente en ámbitos como inteligencia artificial o neurotecnología y modificar industrias y sociedades entera antes de que los gobiernos comprendan los cambios.

Un desplazamiento estructural del poder global

La ciencia y la tecnología ya no solo dependen de gobiernos o parlamentos, sino que cada vez más decisiones trascendentales se toman en laboratorios y empresas privadas. Esto obliga a una actualización de la diplomacia, que debe incluir a actores tecnológicos como Google o Amazon y adaptarse a la aceleración del conocimiento.

La diplomacia tecnológica y su futuro

En GESDA han implementado la Anticipatory Situation Room, un espacio colaborativo que reúne representantes diplomáticos, científicos, empresas tecnológicas y organizaciones internacionales para crear un lenguaje común y preparar respuestas éticas y políticas antes de que las tecnologías se masifiquen o generen consecuencias inesperadas.

Hacia reglas globales para la inteligencia artificial y neurotecnología

Por último, Gual Soler señala la necesidad de establecer normativas globales para tecnologías emergentes como la IA autónoma, la computación cuántica y la neurotecnología –campos con dilemas sobre privacidad mental y autonomía personal– con ejemplos de avances regulatorios como el primer acuerdo mundial de la Unesco sobre ética en IA y los neuroderechos ya incorporados en países como Chile.

Conclusión: Prepararnos para lo que viene

Marga Gual Soler insiste en que anticipar el futuro tecnológico no es una cuestión de adivinar, sino de preparar a gobiernos y sociedades para diversos escenarios, fomentando una cooperación multidisciplinar y constante. Sus observaciones dan cuenta de un escenario complejo con retos éticos, políticos y sociales que deben gestionarse con nuevas herramientas, diálogo y gobernabilidad internacional renovada.

Imagen: www.abc.es

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