Manifestaciones enfrentadas en Madrid en el Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres
En la tarde del 25 de noviembre de 2025, Madrid fue escenario de dos marchas distintas organizadas en conmemoración del Día Internacional para la Eliminación de la Violencia contra las Mujeres. Estas movilizaciones reflejaron las divisiones actuales dentro del movimiento feminista español, que incluso sobre uno de los temas con mayor consenso —erradicar la violencia machista— evidenció desacuerdos.
División y reivindicaciones desde Atocha hasta Alcalá
La primera manifestación comenzó a las 18:30 horas, partiendo desde Gran Vía hacia Plaza de España, convocada por el Foro 25N y el Movimiento Feminista de Madrid. Esta marcha se presentó con pancartas y tambores, calificando la situación de «cansancio» ante los reiterados fallos en la protección de las mujeres. A pesar de políticas y campañas a lo largo de los años, la violencia machista «sigue ahí», denunciaron las participantes.
Simultáneamente, otras convocatorias, incluida la de Comisión 8M, Podemos y Sumar, partieron desde la estación de Atocha hacia Jacinto Benavente, con un enfoque más interseccional, denunciando la violencia racista y patriarcal, el racismo institucional, y la complicidad de organismos como la Unión Europea en conflictos externos. Además, lamentaron la reducción de fondos para servicios esenciales como el Plan Corresponsables.
Críticas a las instituciones y fallos en la protección
Una de las denuncias más destacadas fue la relativa al mal funcionamiento de las pulseras antimaltrato, mecanismo de control que debería garantizar la seguridad de las víctimas. Muchas mujeres denunciaron la pasividad institucional y la falta de seguimiento de las órdenes de alejamiento, que implica un riesgo real para las vidas femeninas.
La enfermera Marta, de un centro de salud madrileño, manifestó que «las pulseras antimaltrato fallan, las órdenes de alejamiento no se supervisan» y cuestionó: «¿Qué más tiene que fallar para que se reconozca como negligencia?». Durante la marcha, se escucharon gritos que enfatizaban que «las únicas pulseras que no fallan son las esposas», afirmando el compromiso de endurecer las medidas contra los agresores.
Una protesta intergeneracional por la igualdad y la justicia
El recorrido fue acompañado por mujeres de múltiples generaciones, desde jóvenes adolescentes hasta mujeres mayores que llevan décadas luchando por los derechos de las mujeres. Teresa, una mujer de 68 años que ha participado en todas las marchas del 25N desde su inicio en Madrid, expresó con tristeza: «Pensé que para cuando mis nietas crecieran esto estaría arreglado. Pero mira: seguimos enterrando a mujeres»
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Este sentimiento pone de manifiesto el agotamiento y la frustración que persiste en la sociedad ante un problema que parece enquistado pero que sigue requiriendo una fuerte respuesta política y social.
Contexto social y político actual
Las movilizaciones de este año no alcanzaron las cifras de participación de años anteriores, con aproximadamente 5,000 manifestantes en total, frente a los cerca de 7,000 del año pasado. Las denuncias también incluyeron críticas a la ultraderecha por su negacionismo de la violencia machista, que afecta no solo a la percepción pública sino también al ánimo de las víctimas para denunciar.
Durante la marcha, se pudieron ver pancartas dirigidas a las autoridades, incluso con mensajes pidiendo la dimisión de la ministra de Igualdad, Ana Redondo, que acompañó a la protesta. Aun así, Redondo enfatizó que «en materia de Igualdad no caben medias tintas. Debemos defender lo conquistado y seguir avanzando»
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Fundamentalismos y derechos vulnerados
Otro tema que destacó en la marcha fueron las denuncias contra el fundamentalismo religioso y su impacto en los derechos de niñas y adolescentes, especialmente la falta de educación sexual y la eliminación de derechos básicos, que contribuyen al ciclo de violencia.
Para las organizadoras, estos factores constituyen amenazas importantes que inciden directamente en la perpetuación de la violencia y la discriminación.
El movimiento feminista ante sus contradicciones y retos
La coexistencia de dos marchas con enfoques y reclamos diferentes puso de manifiesto un movimiento feminista dividido y algo desgastado. Algunas participantes comentaron que no suelen acudir simultáneamente a ambas manifestaciones, que simbolizan una pluralidad de voces pero también de estrategias y prioridades.
Para profundizar sobre estas diferencias y la fractura interna del feminismo español, puede consultarse un análisis más extenso en este artículo de ABC.
Datos alarmantes sobre la violencia machista en España
Durante las manifestaciones, se difundieron cifras recientes que muestran la gravedad del problema: en 2025, 38 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas, con 289 menores huérfanos y numerosas agresiones sexuales que aún se investigan. Estos datos refuerzan la urgencia de redoblar esfuerzos para proteger a las víctimas y garantizar la justicia.
Para más información sobre las deficiencias del sistema de protección, se puede visitar la cobertura especial de ABC sobre el fallo en las pulseras antimaltrato y las críticas de asociaciones de víctimas que ya no confían en este sistema.
Conclusión: La lucha continúa pese a las fracturas
Las manifestaciones del 25N de 2025 en Madrid evidencian que, aunque la lucha por la igualdad y contra la violencia machista ha avanzado, persisten obstáculos importantes, tanto externos —como la pasividad institucional o el negacionismo— como internos —las divisiones dentro del feminismo.
La movilización intergeneracional muestra que esta batalla se transmite de madres a hijas y que la sociedad española sigue demandando respuestas efectivas para frenar la violencia que sigue ensañándose contra las mujeres.
Imagen: www.abc.es



