Desalojo masivo en Grazalema tras inundaciones provocadas por lluvias intensas
El pasado 5 de febrero de 2026, la vida de más de 1.600 vecinos de Grazalema, en la Sierra de Cádiz, cambió drásticamente. Un diluvio histórico hizo rebosar el acuífero subterráneo que se encuentra bajo el pueblo, causando una inundación que obligó al desalojo inmediato de la población. Desde entonces, los ciudadanos permanecen en el polideportivo El Fuerte de Ronda, que se ha convertido en un refugio temporal bajo vigilancia y sin fecha definida para su regreso.
El papel crucial del acuífero y el fenómeno del epikarst
Las intensas lluvias, que superaron los 2.000 litros por metro cuadrado, filtraron el agua hasta una capa fundamental del subsuelo llamada epikarst. Esta capa calcárea, con un espesor que varía entre 20 centímetros y 3 metros, es permeable gracias a sus fisuras, permitiendo que el agua se desplace hacia el acuífero principal que cubre 18 kilómetros cuadrados bajo el municipio.
El nivel de agua en el acuífero ha subido de 40 a 70 metros en pocos días, llenando galerías subterráneas y aumentando el riesgo de colapsos y hundimientos. Este fenómeno explica los ruidos y temblores reportados por los habitantes, que se originan por la compresión de aire en las cuevas y el destaponamiento de sedimentos por la presión del agua en los sifones.
Investigación y monitoreo científico en marcha
El Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) despliega un equipo multidisciplinar de 14 expertos en Grazalema trabajando sobre el terreno, además de 30 analistas en remoto. Para comprender la estructura y dinámica del acuífero, utilizan tecnologías avanzadas como georradares, métodos electromagnéticos del Instituto Andaluz de Geofísica y el satélite Copernicus para detectar movimientos milimétricos del terreno.
La labor es compleja debido a la actividad del agua y aire en las galerías subterráneas, que provoca burbujeos y pequeñas explosiones que inquietaron a los habitantes durante la tormenta. El objetivo principal es evaluar el riesgo y asegurar que las condiciones sean óptimas para el regreso seguro de la población.
La incertidumbre y el impacto social
Los vecinos de Grazalema afrontan una espera angustiosa y sin certezas sobre la vuelta a sus hogares. Ana Vázquez, una de las desalojadas, explica que la falta de fechas concretas y el aislamiento causan ansiedad, especialmente para su hijo que está en proceso de preparación para las pruebas de acceso a la universidad.
El consejero andaluz de Emergencias, Antonio Sanz, insiste en que el retorno se dará solo cuando se garantice la seguridad de todos. Por ahora, la Guardia Civil mantiene acordonadas las entradas del municipio para evitar riesgos derivados de posibles hundimientos.
Evaluación estructural y seguimiento de las viviendas
El Grupo de Arquitectos Voluntarios en Emergencias (GAVE) ha inspeccionado las viviendas de Grazalema, concluyendo que no se han producido daños estructurales mayores. No obstante, se evalúan las condiciones del suelo y las zonas con territorios arcillosos que podrían presentar desplazamientos.
El alcalde Carlos García agradece la acogida en Ronda y la colaboración ciudadana que se vive en el refugio, pero reconoce que los vecinos solo desean volver cuando sea posible con garantía.
Un pueblo en pausa, vigilado desde el cielo y la tierra
Mientras el tiempo parece haberse detenido en Grazalema, los equipos científicos continúan con un riguroso monitoreo. Las sondas que registran el nivel del agua lo hacen cada diez minutos para ofrecer datos actualizados sobre la evolución del acuífero. Asimismo, los fuertes trabajos de cartografía del subsuelo tratan de anticipar posibles derrumbes y colaborar en la planificación del regreso seguro.
En este enlace puede consultarse más información sobre Copernicus, el programa europeo que apoya con imágenes satelitales la vigilancia de zonas afectadas por catástrofes naturales.
El largo camino hacia la recuperación
La historia de Grazalema es un ejemplo del impacto que fenómenos meteorológicos extremos pueden tener sobre comunidades enteras. El trabajo coordinado entre autoridades, científicos y voluntarios, junto con la solidaridad de localidades vecinas como Ronda, buscan superar esta crisis con la mayor seguridad y humanidad posible.
El municipio seguirá cerrado hasta que las autoridades competentes autoricen el regreso. Mientras tanto, la esperanza de los vecinos permanece viva, en la espera de recuperar su hogar, la normalidad y el entorno que ha sido su vida por generaciones.
Imagen: www.abc.es




