Resumen de la situación actual de los incendios en España
Durante el verano de 2025, España enfrenta una devastadora ola de incendios forestales que ha arrasado miles de hectáreas en varias comunidades autónomas, dejando además dos víctimas mortales. Esta crisis no se debe a un único factor aislado, sino a la combinación de varios elementos que actúan de manera conjunta, creando un escenario altamente peligroso e imprevisible para los servicios de emergencia y para el medio ambiente.
Factores que contribuyen a la ola de incendios forestales
1. El abandono y despoblación del medio rural
Uno de los principales motivos que explican la actual magnitud de los incendios es el abandono de las zonas rurales. Juan Picos, profesor forestal de la Universidad de Vigo, señala que existe un choque entre décadas de despoblación rural y el cambio climático, evidenciando que «no hay nadie para limpiar el monte». La falta de relevo generacional en actividades tradicionales como la agricultura o la ganadería extensiva provoca que cada año se acumulen alrededor de 30 millones de metros cúbicos de biomasa sin gestionar, generando vastas extensiones de paisaje homogéneo y altamente inflamable.
Además, pese a que el 50% del territorio español está cubierto por bosques, el 70% de estas fincas forestales son privadas, y muchos propietarios han abandonado su gestión por baja rentabilidad, complicando las tareas de prevención y extinción.
2. Incendios provocados: un problema con altas cifras
La acción humana es responsable del 96% de los incendios en España, según el último informe anual de incendios del Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF). Más de la mitad de ellos (54%) son deliberados. Lourdes Hernández, técnica especialista en incendios forestales, explica que estos incendios intencionados suelen originarse por disputas rurales, piromanía, quemas agrícolas o especulación con el territorio.
A pesar del grave daño ambiental y social que causan estos incendios, la mayoría de los responsables rara vez afrontan consecuencias penales firmes, ya que solo se iniciaron poco más de 480 investigaciones en 2022, lo que mantiene a muchos pirómanos con un sentimiento de impunidad.
3. La sequedad extrema y las olas de calor prolongadas
El cambio climático intensifica la peligrosidad de los incendios. Aunque la primavera de 2025 fue lluviosa, el verano ha encadenado más de diez días con temperaturas extremas que secan la vegetación acumulada previamente. Marcelino Núñez, delegado territorial de la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet) en Extremadura, advierte sobre el estrés térmico que sufren las plantas, con un contenido bajo de humedad, lo que facilita la rápida propagación del fuego.
Las olas de calor no solo aumentan la intensidad de los incendios, sino que también dificultan la tarea de los equipos de extinción. Se prevé que las próximas tormentas eléctricas, acompañadas de viento fuerte y pocas precipitaciones, puedan avivar las llamas y generar nuevos focos, con un riesgo potencial de colapso de los sistemas de extinción si la situación se prolonga.
4. Deficiencias en los medios humanos y materiales para la prevención y extinción
Los equipos de bomberos forestales sufren condiciones laborales precarias que limitan su capacidad para actuar durante todo el año. Javier Villanueva, bombero forestal del sindicato Firet, denuncia la alta temporalidad de las plantillas, con solo un 40% de efectivos activos todo el año en comunidades como Madrid y menos del 30% en otras provincias. Además, existen graves problemas de equipamiento, protección y reconocimiento de la labor de estos profesionales, quienes incluso sufren un daño irreversible a su salud debido a la exposición a agentes cancerígenos y la falta de descontaminación de su ropa de trabajo.
Este escenario genera una doble problemática: por un lado, la inadecuada preparación y recursos limitan la capacidad para prevenir grandes incendios forestales y, por otro, acorta la vida laboral de los brigadistas y personal de extinción, dificultando su renovación y estabilidad.
El impacto de los Grandes Incendios Forestales (GIF)
Los incendios de gran magnitud, que superan las 500 hectáreas quemadas, han aumentado un 31% en la última década en España. Estos GIF causan daños graves no solo por la extensión quemada, sino porque complican la recuperación ambiental y requieren estrategias de gestión forestal que rompan la continuidad del paisaje para impedir la propagación descontrolada del fuego.
Estos incendios extremos han dejado episodios dramáticos, como los ocurridos en Sierra Bermeja en 2021 o Tenerife en 2023, y la tendencia creciente hace que sin medidas contundentes la capacidad de respuesta pueda colapsar.
Necesidad de una estrategia integral y coordinada
Expertos insisten en que la solución pasa por una estrategia integral que incluya la recuperación del relevo rural, correcta planificación del paisaje, refuerzo de las condiciones laborales de los equipos de extinción y endurecimiento de las medidas contra quienes provocan incendios.
También se destaca la importancia de ampliar la gestión forestal: actualmente solo el 20% de los bosques en España cuentan con un plan de gestión. La Estrategia Forestal Española fija el objetivo de alcanzar un 50% de superficie forestal gestionada para 2050, lo que requiere la colaboración de propietarios públicos y privados junto a administraciones y la sociedad en general.
Conclusión
España atraviesa una tormenta perfecta para los incendios forestales en 2025, donde el abandono del medio rural, los incendios intencionados, la sequedad extrema y la precariedad de los medios de extinción se combinan con el cambio climático para agravar esta crisis. Solo con una respuesta multisectorial, sostenible y continua será posible mitigar el impacto de los incendios y proteger el territorio y sus habitantes.
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Imagen: www.abc.es




