- Aug 06, 2026

Controversia en Sevilla por la construcción de la gran mezquita en Polígono Sur tras 20 años de lucha

Un sueño de 20 años por consolidar la gran mezquita en Sevilla

Desde hace dos décadas, Jalid Nieto, nacido Joaquín en Sevilla hace 67 años, lidera la apasionada lucha por la construcción de una gran mezquita en Sevilla. La actual ubicación, situada en un solar de 3.000 metros cuadrados en el barrio de Polígono Sur, fue descubierto casi por casualidad a finales de 2024 y adquirido por la Fundación Mezquita de Sevilla con apoyo económico internacional para impulsar un proyecto único.

El proyecto: un centro cultural islámico más allá de una mezquita

El ambicioso plan contempla un edificio de 4.000 metros cuadrados, con un minarete de 30 metros de altura y alrededor de mil metros cuadrados destinados a oración islámica, destinado a ser mucho más que un espacio de culto. Según Jalid, el centro cultural islámico acogerá a toda la comunidad y se integrará en la vida sevillana, enfatizando su arraigo local y el deseo de diálogo intercultural en una ciudad históricamente católica.

El diseño arquitectónico, a cargo del reconocido Guillermo Vázquez Consuegra, encuentra inspiración en joyas sevillanas como el Alcázar y la Giralda, símbolo que nació originalmente como minarete. El presupuesto asciende a aproximadamente 10 millones de euros, con licencia de obras ya concedida por el Ayuntamiento de Sevilla.

Oposición contundente: la cruzada política de Vox

No obstante, la iniciativa se ha encontrado con una fuerte oposición liderada por Vox, partido de extrema derecha que sostiene que la construcción supone una amenaza para la identidad tradicional y católica de Sevilla. Gonzalo García de Polavieja, portavoz municipal de Vox, ha llegado a comparar la zona con el barrio de Molenbeek, en Bélgica, conocido por su alta población musulmana y por ser cuna de atentados terroristas europeos en 2015 y 2016, una referencia que ha encendido aún más la polémica y el miedo social.

Los ataques no solo se limitan al plano político, sino que se han producido actos de hostilidad, como la aparición de restos de patas de cerdo en la entrada del solar destinado a la mezquita, algo que Jalid denuncia como delito de odio. Asimismo, las redes sociales han acogido la difusión de mensajes xenófobos y campañas de desinformación perpetradas por seguidores anónimos del partido.

El respaldo institucional y social

A pesar de este rechazo, el Ayuntamiento de Sevilla, liderado por José Luis Sanz, ha aprobado la licencia de obras, subrayando que el proyecto cumple con todas las normativas legales. Además, el arzobispo José Ángel Saiz Meneses ha mostrado una postura neutral respecto a la polémica, caracterizándola como una cuestión de derechos y libertades fundamentales, descartando cualquier injerencia religiosa en la disputa.

Los vecinos del Polígono Sur, una de las zonas con mayores índices de pobreza en Sevilla, se han manifestado públicamente a favor del proyecto, visualizando la mezquita como un posible motor de regeneración social y cultural para el barrio.

Antecedentes y aprendizajes de proyectos pasados

Este no es el primer intento serio para implantar una gran mezquita en Sevilla. En 2006, la Fundación Mezquita de Sevilla trató de construirla en Los Bermejales, en pleno centro de la ciudad, pero se enfrentó a una oposición vecinal muy negativa y a boicots organizados, especialmente por asociaciones como Bermejales 2000.

Otro intento significativo ocurrió en 2016 en Sevilla Este, impulsado por la Comunidad Islámica con respaldo financiero de Emiratos Árabes Unidos. Como entonces, la polémica política y social llevó a la cancelación del proyecto en el contexto electoral.

Estas experiencias han motivado un cambio estratégico hacia un modelo de mezquita que funcionará también como centro cultural y de servicios para promover la inclusión y revitalización urbana en barrios desfavorecidos, como explica Jalid.

El futuro: esperanza frente al rechazo

Pese a la oposición declarada por Vox y el clima de tensión social, Jalid se mantiene optimista. Confía en que en menos de un año comiencen las obras y en que en unos tres años la voz del muecín pueda escucharse desde el nuevo minarete. Para ello, subraya que la paciencia, la sensatez y el sentido común deben prevalecer para que Sevilla avance hacia una convivencia real y plural.

En sus propias palabras, la mezquita no es una amenaza, sino una parte legítima y esperada del patrimonio sevillano, recordando la inscripción en la Puerta del Perdón de la Catedral: «Al mulku lilah al baka lilah» — todo pertenece a Dios. Asegura además que la presencia musulmana en Sevilla es histórica y positiva, y que etiquetarlos como extraños o enemigos es un error basado en el miedo y el desconocimiento.

Imagen: www.elmundo.es

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