La Junta de Andalucía utiliza drones para frenar la procesionaria del pino
Durante noviembre y diciembre de 2025, la Junta de Andalucía ha llevado a cabo una innovadora campaña de tratamientos aéreos con drones para combatir la procesionaria del pino (Thaumetopoea pityocampa) en varias provincias andaluzas, incluyendo Sevilla, Cádiz, Huelva y Málaga. Esta es la primera vez que la Administración forestal autonómica implementa esta tecnología avanzada para el control selectivo de esta plaga que afecta a los pinares andaluces.
Un problema ambiental y sanitario en los bosques andaluces
La procesionaria del pino es conocida por su capacidad defoliadora y los efectos urticantes de sus orugas, que afectan tanto a personas como a animales en zonas de uso público. Aunque generalmente no provoca la muerte del bosque, sí disminuye el vigor de los árboles tornándolos más vulnerables a otros factores, especialmente bajo condiciones de estrés climático. Por esta razón, los tratamientos se orientan a reducir su impacto en áreas recreativas, senderos y espacios con gran presencia humana para garantizar la salud pública y preservar el arbolado.
Planificación y tecnología para maximizar la eficacia
La planificación de esta campaña forma parte del Plan de Aplicación Aérea aprobado por la Dirección General de Política Forestal y Biodiversidad. La estrategia se basa en el seguimiento constante de la evolución de la plaga mediante herramientas como la Red Andaluza de Seguimiento de Daños (SEDA), la Red de Alerta Fitosanitaria Forestal (FIFO) y la Red de Vigilancia de Agentes Nocivos. Estos sistemas técnicos permiten identificar las zonas con mayor incidencia y aplicar tratamientos en el momento óptimo del ciclo biológico de la procesionaria.
La utilización de drones, a través de la técnica de Ultra Bajo Volumen, optimiza la pulverización y reduce considerablemente el producto aplicado, minizando el impacto ambiental. El insecticida empleado contiene cipermetrina al 0,35% y está registrado para su uso en controles selectivos de esta plaga, garantizando la conformidad con la legislación vigente.
Intervenciones destacadas en Sevilla y otras provincias
Sevilla: acción en el pinar de Doña, en Utrera
En la provincia de Sevilla, los tratamientos se han desarrollado en el pinar de Doña, ubicado en Utrera, una zona especialmente sensible, donde se han aplicado tratamientos sobre 16,57 hectáreas.
Cádiz: Huerta Grande y Doñana
En Cádiz, destacan las intervenciones en Huerta Grande, Algeciras (0,86 ha) y en el espacio natural de Doñana, con aplicaciones en el pinar de La Algaida (Sanlúcar de Barrameda) y el monte de La Rocina (Almonte), que abarcan en conjunto 65,44 hectáreas.
Huelva: principal zona de actuación
Huelva registra el mayor número de áreas con más de 102 hectáreas tratadas, incluyendo la Dehesa de Aljaraque, el Campo Común de Abajo en Cartaya, y zonas en Rociana del Condado, Lucena del Puerto, El Granado, Hinojos y Higuera de la Sierra.
Málaga: amplias áreas afectadas
Málaga concentra algunas superficies más extensas, como la Dehesa del Mercadillo en Ronda (119,78 ha), pinares en Málaga capital (43,96 ha), Sierra Tejeda en Sedella (28,13 ha) y el Pinar del Hacho en Antequera (72,10 ha). En total, la campaña abarcó cerca de 450 hectáreas.
Innovación y sostenibilidad en la gestión forestal andaluza
Este nuevo enfoque con drones refleja un compromiso con la gestión forestal sostenible y con la integración de la salud de los bosques y las personas. Este protocolo se enmarca dentro de la filosofía One Health, que entiende la relación inseparable entre los ecosistemas, la fauna y la salud pública.
Los datos conseguidos durante cada vuelo, tales como la superficie cubierta o el volumen de insecticida aplicado, permiten llevar un riguroso control del proceso, mejorando la trazabilidad y la eficiencia de los tratamientos, especialmente en terrenos inaccesibles para maquinaria convencional o que cuentan con flujo constante de visitantes.
Beneficios para la sociedad y el medio ambiente
Aprovechar la tecnología de drones contribuye a un uso más optimizado y selectivo de productos fitosanitarios, minimizando la huella ecológica y asegurando que las intervenciones sean lo menos invasivas posibles. Esto favorece la conservación de los pinares andaluces, que son un patrimonio natural esencial y un espacio de ocio para miles de andaluces.
Conclusión
La campaña de tratamientos con drones para combatir la procesionaria del pino en Sevilla y otras provincias andaluzas supone un paso adelante en la innovación ambiental aplicada. La Junta de Andalucía da un ejemplo notable de cómo incorporar nuevas tecnologías en la preservación del medio natural y la salud pública, adaptándose a los desafíos que plantean el cambio climático y las amenazas fitosanitarias.
Este método pionero en Andalucía puede ser un referente para futuras acciones de control forestal en otras regiones, demostrando que la combinación de tecnología, monitorización constante y respeto medioambiental son claves para mantener los espacios naturales en óptimas condiciones.
Imagen: www.abc.es



