- May 14, 2026

El cambio en las pulseras antimaltrato: de tecnología israelí a dispositivos chinos y software de teleasistencia

Resumen del cambio en el sistema de pulseras antimaltrato

El Ministerio de Igualdad, bajo la dirección de Irene Montero en 2023, modificó el sistema de pulseras antimaltrato para víctimas de violencia de género, reemplazando la tecnología israelí especializada por dispositivos fabricados en China y un software derivado del sector de teleasistencia. Esta transformación, orientada a reducir costes, ha provocado numerosas incidencias y críticas de usuarios y expertos que se reflejan en memorias oficiales de la Fiscalía.

Origen y funcionamiento del sistema anterior

El sistema anterior estaba basado en dispositivos proporcionados por Attenti Electronic Monitoring, una empresa israelí perteneciente al grupo estadounidense Allied Universal. Esta tecnología había sido contratada y gestionada por Telefónica, que subcontrataba este servicio. El conjunto consistía en una pulsera para el agresor y un dispositivo receptor que debía portar la víctima en todo momento para recibir alertas inmediatas. Todos los dispositivos y el software que los gestionaba eran propiedad de Attenti.

En 2021, el coste por aparato activo en este sistema alcanzaba los 9,35 euros diarios, equivalentes a más de 4.000 euros al año por usuario. Aunque costosos, estos dispositivos ofrecían un seguimiento riguroso y un software especializado en delitos relacionados con la violencia de género.

La empresa Attenti y su rol en España

Attenti no solo cubría el servicio de pulseras antimaltrato, sino que también es la responsable del sistema de monitorización de presos en libertad vigilada para distintas administraciones españolas, incluida la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias y el Gobierno Vasco. A pesar de su especialización, la presencia de esta empresa israelí suscita debate político, con reclamos de grupos como Sumar para que se prescinda de sus servicios en próximas licitaciones.

La licitación de 2023: cambios técnicos y económicos

En 2023, la licitación realizada por el Ministerio de Igualdad incluyó dos cambios fundamentales que marcaron la transición:

  • La propiedad de los dispositivos pasó a ser del Ministerio y no de la empresa concesionaria.
  • Se incorporó una tarjeta SIM ‘multiagresor’ que permitiría a víctimas en casos de violencia sexual con múltiples agresores recibir todas las alertas en un solo dispositivo.

Estas modificaciones provocaron que Telefónica decidiera no presentarse a la licitación, abriendo el paso a Vodafone, que propuso un sistema completamente diferente y más económico.

El nuevo sistema de Vodafone: dispositivos chinos y software para teleasistencia

Vodafone presentó un sistema con un coste unitario de aproximadamente 696 euros más IVA por conjunto de dispositivos, notablemente inferior al anterior. El set incluye dos teléfonos móviles ‘rugerizados’ —uno para la víctima y otro para el agresor—, una pulsera para el agresor y un botón del pánico para la víctima.

La tecnología utilizada por Vodafone se basa en la plataforma denominada ‘Vodafone Invent’, que adapta desarrollos previos orientados al mundo de la teleasistencia para personas dependientes.

Los dispositivos provienen de la empresa china KKM, adquiridos a través de la empresa intermediaria española Oysta Spain, perteneciente al grupo británico Access Group. Este grupo está especializado en soluciones de teleasistencia para ancianos y personas con problemas de movilidad o enfermedad de Alzheimer, no en sistemas de control telemático para fuerzas del orden, como es el caso de Attenti.

Funciones del nuevo sistema y críticas

El sistema incorpora funcionalidades características de teleasistencia, como alertas por caídas, inactividad o falta de movimiento, que pueden ser muy útiles para personas en riesgo por fragilidad, pero que aportan poco valor específico para la protección contra agresores. Según fuentes internas del centro de control Cometa, estas funcionalidades generan numerosas falsas alarmas, complicando la gestión de las alertas reales.

Asimismo, se han producido controversias sobre la calidad y origen de las pulseras, con especulaciones sobre dispositivos de baja calidad que el Ministerio de Igualdad ha negado rotundamente.

Costes y transición: ¿ahorro real o cambio problemático?

La adopción del modelo de compra directa de dispositivos, dirigido a reducir costes —de aproximadamente 4.000 euros anuales por usuario a alrededor de 800 euros por todo el conjunto— fue justificada por la entonces secretaria de Estado de Igualdad, Ángela Rodríguez ‘PAM’. Sin embargo, aunque se logró una reducción en el gasto de los dispositivos, ese ahorro fue compensado por un aumento en otros costes del servicio, dejando el balance económico menos favorable de lo esperado.

Además, la transición fue problemática, generándose numerosas incidencias reportadas por usuarios y detectadas por la Fiscalía, afectando la fiabilidad del sistema que debería proteger a las víctimas de violencia de género.

Implicaciones políticas y sociales

La sustitución tecnológica ha abierto debates políticos sobre calidad, gestión y seguridad. Líderes del Observatorio contra la violencia doméstica y de género, como Ángeles Carmona, han expresado su desconcierto por el cambio de sistema, criticando decisiones que a su juicio no respondían a necesidades reales sino a planteamientos poco justificados como la tarjeta SIM multiagresor, cuya utilidad es cuestionada porque, en la mayoría de los casos, los agresores múltiples reciben órdenes de prisión preventiva.

Este contexto también ha generado reproches parlamentarios, como la reciente reprobación a la ministra Irene Montero por la gestión de este contrato, así como negaciones y desmentidos oficiales en torno a las responsabilidades y la comunicación sobre las incidencias del sistema.

Para saber más

Conclusión

El cambio de sistema de las pulseras antimaltrato representa una apuesta por la reducción de costes y la adquisición de tecnología diferente, orientada inicialmente a otros sectores como la teleasistencia. Esta variación ha suscitado dudas sobre la eficacia del servicio, poniendo en el foco la importancia de mantener sistemas fiables y especializados para la protección de víctimas de violencia de género.

Pulseras antimaltrato: comparación entre dispositivo israelí y chino

Comparativa entre los antiguos dispositivos israelíes y los nuevos dispositivos de fabricación china usados en el sistema de pulseras antimaltrato.

Imagen: www.abc.es

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