La doble cara del bullying: víctima y acosador
Víctor, nombre ficticio para proteger su identidad, es un joven madrileño de 16 años que ha vivido en carne propia el infierno del acoso escolar, primero como víctima y luego como acosador. Con voz serena y firme, reconoce: “Le hice daño a mucha gente, lo único que puedo hacer es pedir perdón”. Esta confesión marca el inicio de un recorrido de autoconocimiento y rehabilitación que dura ya año y medio.
Los orígenes del sufrimiento
Desde los 9 años Víctor fue víctima de bullying por parte de sus compañeros de colegio. Lo humillaban, le señalaban por una verruga en el cuello y se burlaban cruelmente de él. Esta experiencia es comparable a la vivida por Sandra Peña, una sevillana de 14 años que se quitó la vida tras sufrir acoso escolar. El sufrimiento de Víctor fue tal que rompió la relación con su familia y abandonó sus estudios.
De víctima a agresor
Al entrar en la ESO, Víctor cambió su rol. La herida abierta por el acoso convirtió en agresor a aquel niño herido. Llegó a acorralar y humillar a otros compañeros con insultos y mal comportamiento. Reconoce ahora que su conducta fue una reacción al dolor que sentía y que usó la agresión para protegerse y ganar poder en un entorno hostil.
El proceso de rehabilitación en Amalgama 7
Todo cambió cuando Víctor empezó un tratamiento en Amalgama 7, un centro especializado en terapia para adolescentes con problemas de conducta. Allí, el equipo de profesionales le ayudó a reconectar con su familia, retomar sus estudios y recuperar su identidad perdida.
Reeducación y acompañamiento
David Martínez, director del centro en Pozuelo de Alarcón, explica que la agresividad es una conducta susceptible de ser modificada y que, en la mayoría de los casos, los acosadores han sido a su vez víctimas. Martínez señala la importancia de una reeducación integral que aborde el contexto familiar y emocional. Víctor, ingresado inicialmente en el centro de Tarragona y luego traslados a Madrid, ha vivido un cambio radical en menos de dos años.
Un testimonio con mensaje de empatía
Víctor insiste en que detrás de cada acosador hay un dolor no resuelto. Considera que los jóvenes que acosan necesitan ayuda tanto como las víctimas. Aunque no justifica sus acciones pasadas, su proceso de autocrítica y arrepentimiento es palpable. Actualmente, estudia para ser educador social con el objetivo de apoyar a otros jóvenes en situaciones similares.
El contexto actual del bullying
David Martínez señala que el bullying es un fenómeno en aumento, impulsado en parte por los cambios en los entornos de socialización, que ahora incluyen un mundo virtual con dinámicas que imitan la violencia real. Esta exposición temprana dificulta el desarrollo de conductas saludables en los jóvenes.
Repercusiones familiares y sociales
La madre de Víctor, Sara, recuerda la dureza de esos años convulsos donde la agresividad de su hijo también impactó en la vida familiar. En varias ocasiones tuvieron que pedir ayuda al 112 por sus estallidos violentos, reflejo del caos emocional que sufría Víctor.
Reflexión final y llamadas a la acción
Víctor manda un mensaje de apoyo a las familias afectadas por el bullying y pide que no se olvide que detrás del agresor también hay personas que merecen ayuda y comprensión. En palabras de David Martínez, “si no hubiera agresores no habría víctimas”, lo que subraya la necesidad de invertir en recursos para la salud mental adolescente.
Para más información sobre bullying y apoyo psicológico, puede consultar recursos oficiales como el portal UNICEF España o el sitio de Escuela para Niños y Adolescentes.
Imagen: www.elmundo.es




