Inicia la 30 edición de la Cumbre del Clima (COP30) en Belém, Brasil
Este lunes ha dado comienzo en la ciudad amazónica de Belém, capital del estado brasileño de Pará, la 30ª edición de la Cumbre del Clima (COP30). Tras cinco años en los que la pandemia de Covid-19 y las restricciones en países con gobiernos autoritarios habían limitado la movilización social, el evento retorna este año rodeado de protestas y manifestaciones que buscan visibilizar la crisis climática y sus consecuencias sociales.
Contexto social y ambiental de la COP30
Belém, una ciudad estratégica en la cuenca amazónica con una marcada desigualdad social y un entorno natural frágil, recibe a más de 50.000 participantes provenientes de casi 200 países. Estos asistirán durante dos semanas a negociaciones oficiales, exposiciones, debates y también actividades paralelas, que reflejan la creciente efervescencia social en torno al cambio climático.
La ciudad se encuentra con su red hotelera totalmente saturada desde semanas atrás, a la espera no solo de delegados oficiales, sino también de numerosos representantes de movimientos sociales y pueblos indígenas del continente americano.
El retorno de la Cumbre de los Pueblos y la fuerte voz de las comunidades originarias
Una de las novedades en esta edición es la reaparición de la Cumbre de los Pueblos, un evento paralelo que volvió a organizarse tras haber sido prohibido en las últimas tres ediciones realizadas en Egipto, Emiratos Árabes y Azerbaiyán. Este espacio independiente estará dedicado a debatir y visibilizar a los sectores más afectados por la crisis climática: los pueblos amazónicos, comunidades periféricas y movimientos populares de países en desarrollo.
Los manifestantes han organizado al menos nueve marchas distintas, incluyendo la Marcha Global, la Marcha Indígena, la Marcha por el Clima y la Barqueata de los Pueblos. Además, el colectivo Engajamundo anunció la realización de diez acciones directas de alto impacto durante la cumbre.
Daniel Valdovinos, joven integrante de la Caravana Mesoamericana por el Clima y la Vida, destaca el papel fundamental que juegan las comunidades originarias en la lucha climática: “Para nosotros es muy importante poner en el centro de la discusión climática a los pueblos y territorios en resistencia, porque representan las soluciones a la crisis ambiental. A través de sus formas de vida y organización podemos aprender a transformar los modelos actuales”.
La Caravana de más de 3.000 kilómetros: un símbolo de resistencia
Una de las movilizaciones más emblemáticas es la caravana integrada por alrededor de 300 personas que partió desde Mato Grosso hacia Belém, recorriendo 3.000 kilómetros por la llamada “Ruta de la Soja”. Este trayecto expone claramente los impactos socioambientales de proyectos como Ferrogrão, una vía férrea destinada al transporte de granos que podría desforestar hasta 49.000 km² de selva amazónica, según estudios de la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro (PUC-Rio) y el centro Climate Policy Initiative.
Justicia climática y deuda histórica, temas centrales
Los movimientos que participan en Belém también cuestionan la distribución del financiamiento climático, denunciando un sistema global que somete a los países del sur global a deudas públicas impagables, producto de siglos de colonialismo y explotación financiera.
Así lo expresa Anderson Betancourt, representante de la Acción Colombiana por la Soberanía Ambiental y Deuda por Clima: “Nuestro movimiento se opone al sometimiento y saqueo de las deudas que afectaron históricamente nuestros países y que hoy intentan controlarlos financieramente. Por eso estamos aquí, para exigir justicia en la Cumbre de los Pueblos”.
Distribución y objetivos de la COP30
La cumbre está dividida en tres zonas principales:
- Zona azul: centro de las negociaciones diplomáticas entre países firmantes del Acuerdo de París.
- Zona verde: espacio abierto para universidades, empresas e instituciones locales.
- Zona amarilla: organizada por la coalición COP das Baixadas, enfocada en las problemáticas ambientales y sociales de las periferias amazónicas, así como el racismo ambiental.
Acercando el debate a la sociedad local
Con apenas cuatro delegados en la zona azul, los colectivos de la zona amarilla buscan que las discusiones y propuestas no queden restringidas a un grupo selecto, sino que lleguen a la población local. Casas y centros de debate a lo largo del centro de Belém acogerán una amplia agenda de discusiones y actividades durante las dos semanas que dura la COP.
Compromisos y perspectivas oficiales de Brasil
En el plano político, Brasil presentará un “mapa del camino” para liderar la transición energética, estableciendo criterios claros y caminos financieros para lograrlo. También se discutirán indicadores para la Meta Global de Adaptación (GGA) y se buscará transformar compromisos previos en acuerdos verificables.
La COP30 ha comenzado con la adopción formal de la agenda y la división de temas para los grupos de trabajo. Sin embargo, el protagonismo real se extiende a las calles de Belém, donde miles de manifestantes exigen que el debate ambiental deje de limitarse a gobiernos y grandes corporaciones.
En esta ciudad amazónica, marcada por la desigualdad, los ríos y las comunidades vulnerables serán eje de una narrativa que propone salvar el planeta desde la defensa de uno de sus pulmones más vitales: la cuenca del Amazonas.
Para saber más
- Página oficial de la COP30
- Brasil lanza el mayor fondo climático para salvar las selvas tropicales (ABC)
Imagen: www.abc.es




