- Apr 14, 2026

Centro abierto de la Zona Franca en Barcelona: una prisión sin rejas para la reinserción

Un centro abierto diseñado para la reinserción

Situado en la Zona Franca de Barcelona, el nuevo centro abierto de régimen semilibertad representa un modelo innovador en el sistema penitenciario. Con capacidad para 800 internos, sus instalaciones buscan facilitar un régimen flexible, en el que los presos permanezcan un máximo de ocho horas en el centro y puedan desarrollar su vida laboral, social y familiar en libertad durante el día.

Características del centro: seguridad discreta y autonomía

A simple vista, pocas personas identificarían este lugar como una prisión. El diseño de las instalaciones contempla la eliminación de rejas en las ventanas de las habitaciones, que dan a un patio interior, proporcionando un espacio luminoso y accesible, a la vez que seguro. Aunque la seguridad es un pilar fundamental, esta se implementa de forma práctica y discreta, con más de 400 cámaras de vigilancia, escáneres y arcos detectores en las entradas.

Innovación tecnológica para control y protección

La identificación biométrica facial es una parte clave del sistema de seguridad, permitiendo verificar rápidamente la identidad de los internos y garantizar que sólo ellos puedan acceder a sus habitaciones y a las instalaciones. Todos los presos cuentan con una tarjeta personal que les permite moverse libremente por el centro según sus planes individuales, así como acceder a taquillas donde se guardan los teléfonos móviles, cuyo uso con cámara en el interior está prohibido.

Un espacio diseñado para la vida en libertad

El centro carece de talleres tradicionales penitenciarios, pues el régimen semilibertad permite a los internos realizar sus actividades formativas y laborales en sus municipios de residencia. En su interior, cuentan con la presencia de educadores, psicólogos, juristas y trabajadores sociales que ofrecen una atención personalizada y acompañan a los internos durante su proceso de reinserción, incluyendo el apoyo específico para prevención de recaídas en casos de toxicomanía.

Un modelo de acompañamiento integral

Según Rosa Martínez Casado, responsable de Régimen Abierto del Departamento de Justicia de la Generalitat, el centro acoge a penados en tercer grado que siguen cumpliendo condena, pero cuya integración social es fundamental. El objetivo es que estos internos aprendan a convivir en sociedad y logren una reinserción definitiva y exitosa, reduciendo las situaciones de vulnerabilidad que suelen darse tras la liberación.

El paso previo a la libertad definitiva

La estancia mínima en el centro es de ocho horas, variando según cada interno, su trabajo y familia. Se diseña un plan individualizado que incluye un seguimiento continuo. En este proceso, el trabajo fuera de las instalaciones es fundamental para el éxito del régimen, ya que el centro busca “empujar a los presos a que hagan su vida fuera”, tal y como indica Martínez. La transición busca mitigar los riesgos y evitar la reincidencia, favoreciendo una salida escalonada y bien acompañada.

Exclusiones y criterios de acceso

No todos los internos acceden a estos centros; quedan excluidos quienes cumplen penas por delitos de violencia de género, sexuales o ciertos delitos económicos. La aprobación del plan corresponde a la junta de tratamiento, que evalúa el riesgo y la idoneidad del interno para este régimen de semilibertad.

Datos y resultados: una segunda oportunidad con éxito

La estadística indica que quienes cumplen parte de su condena en régimen abierto tienen menores tasas de reincidencia. En Cataluña, la tasa de reincidencia para excarcelados en tercer grado es del 10%, doce puntos por debajo de la media global. Además, en 2024, el Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE) ayudó a suscribir 1.115 contratos de trabajo para estos internos.

Instalaciones y comodidades del centro

Con una superficie de 13.000 metros cuadrados, el centro cuenta con dos módulos simétricos que integran 200 habitaciones, equipadas con dos literas, mobiliario funcional elaborado por presos en el CIRE, y ventanas sin rejas que dan a patios interiores. Existen también habitaciones individuales con baño para personas con movilidad reducida o de avanzada edad.

El centro proporciona servicios completos incluso durante los fines de semana, incluyendo comedor y vigilancia, dado que aproximadamente un 20% de internos no dispone de apoyos externos que les permitan salir fuera el fin de semana.

Ocio y apoyo social

El ocio también se tiene en cuenta, con espacios para juegos como cartas o ajedrez, biblioteca y salón de televisión. La colaboración de entidades y voluntarios es esencial en el proceso de reinserción, apoyando a los internos en su integración y actividades en el exterior.

Conclusión: un modelo que fomenta una reinserción real

El centro abierto de la Zona Franca representa un nuevo paradigma en la ejecución de penas, que prioriza la autonomía, la formación y la integración social. La apuesta por la reinserción está avalada por datos objetivos y cuenta con una infraestructura moderna y un equipo profesional multidisciplinar. Este centro no solo ofrece seguridad, sino que otorga a los penados una verdadera oportunidad para reconstruir su vida y evitar la reincidencia.

Para conocer más sobre las políticas penitenciarias en España, puede consultar el Departamento de Justicia de la Generalitat de Catalunya y sobre reinserción laboral el Centro de Iniciativas para la Reinserción (CIRE).

Acceso al centro abierto de la Zona Franca en Barcelona

Imagen: www.abc.es

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