Una piscina en un tejado de Barcelona: Más que un espacio para bañarse
Observar desde una terraza la presencia de piscinas en los tejados vecinos ofrece una visión curiosa del verano urbano. Tres piscinas parecen ya olvidadas y sin uso, mientras que una cuarta, inaugurada este verano, permanece activa día tras día, aunque su uso pronto se reducirá. Estas piscinas, aunque son un lujo en hoteles y masías, en las azoteas de viviendas privadas suelen caer en el olvido rápido, recordándonos solamente los gastos que su mantenimiento conlleva.
La vida durante el día y el crecimiento de la fiesta en la tarde
El ambiente de la piscina empieza con la familia durante el día, sin mayores novedades. Sin embargo, la tarde se vuelve más animada. La hija de los dueños del lugar suele subir acompañada de algunas amigas. Este año ella ha aprobado la Selectividad, celebrándolo con una fiesta a finales de junio.
La altura ofrece una sensación de libertad y confianza: las jóvenes llegan a desnudarse con naturalidad en el espacio, disfrutando con risas de secarse unas a otras tras salir del agua. El ambiente es relajado; conversan y vapean sin aparentes preocupaciones.
Un inesperado invitado y el ambiente que se crea
En un momento, un amigo del autor, mucho más joven y con la mitad de su edad, aparece en la escena. Contagiado por el ambiente, decide brindar con dos botellas de champán de la prestigiosa marca Louis Roederer. La música suena fuerte, el himno de Jabois para el Madrid, habitual en Barcelona para captar la atención a distancia. Las chicas se muestran divertidas con la presencia del joven y finalmente deciden unirse a la fiesta, entrando todos juntos en la piscina completamente desnudos.
La magia del momento y los encuentros inesperados
Guillem, el amigo, disfruta la escena relajado junto a las chicas, con vistas a la ciudad y al mar, inmerso en el verano barcelonés. Después de salir del agua, la hija de los dueños y Guillem desaparecen en la casa, mientras las demás amigas continúan en la piscina.
Más tarde, Guillem propone continuar la velada con una cena para los cinco. El grupo se dirige a Fishhh, donde disfrutan de ostras y más champán, en un ambiente jovial y animado.
Un encuentro imprevisto en el restaurante
La alegría se interrumpe momentáneamente cuando un matrimonio desconocido para el grupo aparece y se dirige directamente a su mesa. Tras la confusión inicial, la vecina presenta a sus padres y a Guillem como «el primo de Paula», una de las amigas. La conversación revela un malentendido sobre la relación entre el autor y los jóvenes, aclarando que el niño mencionado es un ahijado y no un hijo.
Afortunadamente, el restaurante no tiene mesas libres y los padres se retiran pronto, dejando que la velada recupere su tono alegre.
Reflexiones sobre la convivencia, la familia y el verano
La anécdota refleja la dificultad de entender y anticipar las decisiones de la juventud, así como el valor compartido de momentos íntimos y festivos. Para los padres, la experiencia sirve como ejemplo del uso y disfrute, pero también del inevitable desgaste que una piscina en un tejado conlleva.
En definitiva, los veranos en Barcelona ofrecen escenas que son a la vez entretenidas y llenas de vida, con escenarios que se convierten en recuerdos imborrables para quienes los viven desde cerca.
Imagen: www.abc.es




