- Apr 03, 2026

Patri, un testimonio de superación: de víctima de maltrato a mujer independiente gracias al empleo

De la dependencia al empoderamiento: la historia de Patri

Patri tenía 50 años cuando decidió cambiar su vida. Había creído en el amor idealizado de los príncipes azules, incluso pensó haber encontrado al suyo, pero la realidad fue otra. Tras años sometida a maltrato psicológico y físico, comenzó un camino difícil y doloroso hacia su recuperación. Hoy, Patri es un ejemplo de superación y fuerza para quienes atraviesan situaciones similares, demostrando que la independencia económica y el apoyo adecuado son clave para salir de la violencia machista.

La realidad del maltrato psicológico y físico

Patri fue víctima de maltrato por parte de su pareja durante 14 años. Este maltrato no solo fue físico, sino también psicológico, un aspecto muchas veces invisible pero devastador. Según relata, él no alzaba la voz, sino que usaba el control y la manipulación. Le exigía perfección y la responsabilizaba por los golpes recibidos, algo común en dinámicas de violencia de género donde la víctima es culpabilizada.

Incluso durante su embarazo, Patri soportaba agresiones y escondía la realidad ante los vecinos y el personal médico, alegando caídas o accidentes. Estaba completamente anulada, sin poder decidir ni siquiera cosas básicas como ducharse sin permiso.

El apoyo vecinal y el proceso judicial

Finalmente, gracias a la intervención de los vecinos de un barrio exclusivo de Madrid, Patri pudo salir del entorno violento. Inició un proceso judicial en el que ella misma, por falta de apoyo psicológico, llegó a declarar que la culpa era suya. Su agresor fue condenado a ocho meses y se encuentra en búsqueda y captura. Actualmente, no tiene relación con su hija.

Este proceso, aunque duro, significó un paso hacia su empoderamiento y la ruptura definitiva con su pasado abusivo.

Fundación Integra y el camino hacia la independencia laboral

En el centro de acogida madrileño donde se refugió, Patri comenzó una segunda vida. Allí conoció la Fundación Integra, una entidad que lleva más de 24 años trabajando por la inclusión social mediante la inserción laboral de personas en situación de vulnerabilidad.

La Fundación ofreció a Patri formación y acompañamiento para reinsertarse en el mercado laboral, un elemento fundamental para la recuperación integral de las víctimas de violencia de género. Según Angélica Magallón, psicóloga clínica en la Fundación, la autoestima, muchas veces destrozada por el maltrato, es la base para construir un futuro laboral y personal sólido.

Patri, con formación en Derecho de Bolivia, inicialmente rechazaba usar ordenadores por miedo a equivocarse y ser castigada. Sin embargo, empezó en atención al cliente, de cajera, y poco a poco fue ganando confianza y experiencia, pasando por empleos en grandes superficies como Alcampo, Carrefour y El Corte Inglés, así como en el Departamento financiero como auxiliar administrativa.

El empleo como motor de autonomía

La independencia económica comenzó a cambiar la vida de Patri y su percepción de sí misma. El hecho de ganar su propio sueldo y poder comprarse algo tan simbólico como un pintalabios rojo, reflejaba mucho más que un capricho; era la expresión de su dignidad recuperada y su libertad.

El trabajo no solo le dio estabilidad financiera, sino también la oportunidad de contactar con otras personas, construir redes de apoyo y fortalecer su autoestima.

Apoyo integral y seguimiento continuado

Fundación Integra no solo ayuda a conseguir empleo, sino que también ofrece seguimiento y apoyo constante, incluyendo la posibilidad de contar con un coach para aquellas mujeres que necesitan un acompañamiento más profundo para consolidar su autonomía.

Esta apuesta por la continuidad y la inserción plena contribuye a reducir la tasa de recaídas en situaciones de violencia, potenciando la independencia total de la mujer.

El Programa Incorpora y la responsabilidad social

La Fundación Integra colabora desde hace 13 años con el Programa Incorpora de Fundación La Caixa, que ha facilitado más de 460.000 inserciones laborales de personas vulnerables. Este programa es un ejemplo de trabajo en red entre entidades sociales y empresas comprometidas con la responsabilidad social corporativa, creando oportunidades de trabajo reales para víctimas de violencia de género y otros colectivos en riesgo.

Un mensaje de fuerza para todas las mujeres

Patri quiere transmitir a otras mujeres que han vivido o están viviendo situaciones similares que busquen ayuda. “No es debilidad, es fuerza”, dice, recordando que a veces el verdadero enemigo es quien no se percibe, no quien ofrece apoyo.

Su historia es un claro testimonio de que salir del maltrato es posible y que la recuperación pasa ineludiblemente por la independencia económica, el apoyo profesional adecuado y la reconstrucción personal.

Imagen: www.abc.es

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