Inaugurado el monumento de las víctimas sevillanas de campos de concentración nazis

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El alcalde de Sevilla, Antonio Muñoz, junto con la delegada del Distrito Sur, Marisa Gómez, ha asistido este miércoles a la inauguración del monumento en homenaje a las víctimas sevillanas de los campos de concentración nazis en el bulevar de la avenida Diego Martínez Barrio impulsado por el Ayuntamiento, a través de la Oficina de la Memoria Histórica de la Delegación de Igualdad, Participación Ciudadana y Coordinación de Distritos y en coordinación con la Mesa de Participación de la Memoria Histórica, cuyos representantes también han estado presentes en el acto, así como la Asociación Amical de Mauthausen y otros campos y de todas las víctimas del nazismo de España.

Este proyecto se enmarca dentro de los acuerdos del Pleno del Ayuntamiento de Sevilla para que se reconozca institucionalmente a las 24 personas que fueron deportadas, entre 1940 y 1945, a los campos de concentración nazis. Las obras de construcción del monumento han contado con un presupuesto de licitación de 39.996,11 euros.

«Con este monumento, la ciudad rinde un permanente recuerdo a los hombres y mujeres de Sevilla víctimas del horror de los campos nazis», ha destacado el alcalde de Sevilla, quien ha añadido que «contamos desde hoy con un hito conmemorativo en torno al cual se puedan congregar los sevillanos de hoy en día para mantener viva la memoria histórica de aquellos trágicos sucesos».

El ‘Monumento a las víctimas sevillanas de los campos nazis’ se configura a partir de un muro de curvilíneas inflexiones y vocación escultórica, teniendo como material protagonista al hormigón armado.

En torno a dicho muro se articula el resto de elementos modeladores de los espacios de paso, circulación, estancia y contemplación: puerta monumental (murete bajo), atrio de la Memoria, adarve absidal y muretes perimetrales, con el complemento fundamental del ajardinamiento.

En cuanto a su ubicación, en la avenida Diego Martínez Barrio del Distrito Sur, se sitúa junto a la cabecera del bulevar contigua a la rotonda de los Ingenieros Industriales para ejercer de contrapeso a la glorieta ubicada en el bulevar sur y tensionar el espacio de extremo a extremo, convirtiéndose en nuevo foco de atracción para el espectador.

Ubicado de esta manera, es clara la preponderancia de la frontalidad de su visión e imagen principal, por lo cual los elementos representativos, alegóricos, simbólicos y conmemorativos del mismo aparecen en dicho frente, cerrando la perspectiva visual del bulevar, en la que el alto seto de laurel interviene como telón de fondo, mientras un ciprés pone el contrapunto vertical a la horizontalidad del conjunto.

En definitiva, invita al espectador a rememorar, simbólicamente, la angustia que sufrieron aquellos sevillanos: una sólida puerta de hormigón, con sus jambas y dintel pintados en negro da paso desde el exterior al Atrio de la Memoria, que acoge al visitante. Placas de homenaje y recuerdo con nombres y apellidos de personas que existieron nacen de un muro de hormigón de trazado tortuoso.

«El encierro sin esperanza que supone la alambrada, representada alegóricamente por el murete bajo, el sufrimiento cotidiano y el padecimiento final que significaban las llamadas ‘escaleras del infierno’ son sentimientos y sensaciones simbolizados por el acabado rugoso del material y el escalonado en abanico del muro. Pero siempre queda la esperanza, y una ventana a la libertad deja ver la belleza del paisaje detrás del muro», se explica en el proyecto para las obras de este monumento.

En el acto han intervenido Juan Manuel Montero y Pilar Dueñas, familiares de las víctimas, y Ángel del Río, presidente de Amical.

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