Trenes y estaciones, refugios para viajeros en Ucrania

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Nueve de la noche, empieza el toque de queda en Kiev. Las fuerzas de seguridad cierran las puertas de la estación central y de allí no puede salir hasta las seis de la mañana. Son órdenes estrictas y todos los viajeros que llegan entre esas horas a la capital deben quedarse a dormir en el edificio. Los más afortunados pueden encontrar hueco en un banco, quienes no lo son, deben conformarse con el suelo. Rusia ha pedido a los ciudadanos de la capital que durante las noches dejen sus casas y se vayan a los refugios, un mensaje que sirve para una estación que es un enorme refugio para viajeros de todo el país.

Tras una semana de combates, las carreteras ya no son el mejor medio para moverse. Caravanas, puentes destrozados, puestos de control, falta de gasolina… inconvenientes que no tiene el ferrocarril, que se ha erigido en la manera más rápida y segura de viajar en una Ucrania en guerra. En el panel de la estación se muestran las decenas de trenes de largo recorrido y cercanías que entran y sale.

Soñar con llegar a casa
Hay que estar agotado para poder dormir. Entre la megafonía, los avisos de llegadas y salidas y la incomodidad del suelo de cemento, solo un milagro logra que cierres los ojos. Se pueden dar cabezadas, pero no se descansa. «Estoy soñando con llegar a casa, darme una ducha y prepararme un té», asegura Natalia, que viaja desde Andreivka, de donde ha intentado sin éxito traer a sus padres. Esta ciudad está muy próxima a Járkov, donde los combates son más duros, «pero ellos se niegan a salir, dicen que quieren defender a su país quedándose en su casa». Pese a los bombardeos, la línea a Járkov no ha sufrido alteraciones.

«Buena señal, si he dormido es que no ha habido explosiones, aunque de todas maneras yo creo que esta medida de mantener la estación como refugio nocturno es positiva para la seguridad de todos», afirma Olga

Olga despierta un poco antes de la seis y lo primero que hace es conectarse a las noticias para saber cómo ha ido la noche. «Buena señal, si he dormido es que no ha habido explosiones, aunque de todas maneras yo creo que esta medida de mantener la estación como refugio nocturno es positiva para la seguridad de todos», afirma al tiempo que ordena su equipaje. Ella es de las afortunadas que ha tenido un banco de madera. Ucrania se mueve al ritmo de sus trenes, una de las pocas notas de aparente normalidad en un país pendiente de los movimientos de tropas de Rusia.

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