Tras dos años sin salir, este Viernes de Dolores desfilará por las calles de Toledo la procesión de la Soledad

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Desde tiempos ancestrales, el Viernes de Dolores, preámbulo de la Semana Santa de la Imperial Ciudad, ha constituido una auténtica manifestación de fe, piedad y fervor marianos por los novenarios y septenarios que se han celebrado en la parroquias toledanas. Cuando las primeras horas de la noche caen sobre el cielo imperial, en la iglesia mozárabe de Santa Justa y Rufina, finaliza el septenario,que desde 1667, organiza en honor de Nuestra Señora de la Soledad su Real e Ilustre. Este año las eucaristías y homilías han sido oficiadas por Juan Miguel Ferrer, canónigo capellán mozárabe primado, que esta tarde impondrá las medallas a los nuevos cofrades, que no pondrán hacer el tradicional besamanos por las medidas sanitarias. A la 23.00 horas, después de dos ediciones sin hacerlo, por la puerta del templo mozárabe que se abre a la calle de San Justa, saldrá la cruz parroquial y después un nutridísimo numero de mujeres, otras muchas se agregaran durante el recorrido, de todas edades vestidos de negro con vela en la mano y en un profundo y absoluto silencio, silencio toledano, después en su magnifica carroza la Virgen de la Soledad, imagen muy venerada por muchos toledanos, de ambos sexos, devoción que se ha transmitido de generación en generación, pues ya era venerada cuando tenía su sede canónica en el convento de los monjes mercenarios calzados, del que fue trasladada a la iglesia de Santa Justa y Rufina, el 22 de abril de 1666, por diferencias entre los cofrades y los monjes.

El itinerario que realizara la procesión ser: Santa Justa, Plata, plaza de San Vicente, Cardenal, Lorenzana, Navarro Ledesma, Nuncio Viejo, Hombre de Palo, Comercio, plaza de Zocodover, Sillería, Cadenas, plaza de la Ropería a la parroquia mozárabe.

La primera vez que salió esta procesión fue el Viernes de Dolores, 11 de abril de 1930, organizada por la Asociación de Señoras Devotas Adoradoras de Nuestra Señora de la Soledad, fundada el 13 de febrero de 1930. Cerca de un millar de mujeres de todas las edades con vestidos, guantes negros y vela en la mano, acompañaron a la Virgen de los Dolores, con esta advocación desfila este dia desde entonces. Desfiló en una preciosa carroza, con palio, que estrenaba luciendo manto negro, sin adorno y una espléndida corona que estreno. La carroza fue construida en la toledana Casa Alegre, por los artífices Vera y Moragón, el palio le bordaron los talleres madrileños del Servicio Doméstico y la corona la labró el joyero toledano Pérez Martín. Todo pues posible gracias a los donativos aportados por las devotas de Nuestra Señora.

El recorrido que hizo fue el siguiente: Santa Justa, cuesta de Belén, Comercio, Martín Gamero, Tornerías, plaza de la Magdalena, Barrio Rey, plaza de Zocodover, cuesta de Belén y por Santa Justa a su sede canónica.

Después del Vía Crucis que recorrerá los aledaños del monasterio de la monjas dominicas de Santo Domingo el Real, en su iglesia conventual se oficiara la eucaristía durante la que se bendecirán los hábitos que se impondrán a los nuevos caballeros penitentes de Cristo Redentor que este año cumplen el 75 aniversario de su fundación. El Miércoles Santo 13, a las 23.30 horas, el Cristo Redentor a hombros de sus caballeros realizará un amplio itinerario por la judería, centro de la ciudad y cobertizos entre el fervor de los centenares de personas que cada año presencia el desfile procesional, en forma de Vía Crucis, durante el que se canta el Miserere a las ordenes de la campana, símbolo de la presencia de la dominicas en el acto penitencial.

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