Santiago Aparicio: «Mantengamos el Diálogo Social esté quien esté» en la Junta

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Se avecinan «años difíciles» y es «importantísimo que sigamos juntos». «Sería un chasco enorme que no pudiéramos» continuar con un modelo «fundamental, único y a exportar». Era el mensaje que ayer el reelegido líder de la patronal castellano y leonesa, Santiago Aparicio, mandaba a los sindicatos, «tan lejos» algunas veces y más cerca en otras, pero en todo caso una de las patas de un Diálogo Social al que instó a los representantes de los trabajadores a «mantener» como hasta ahora «esté quien esté» en el nuevo equipo de Gobierno de la Junta. Lo aseguraba el soriano ante el aún presidente en funciones, Alfonso Fernández Mañueco, cuyo futuro socio, Vox, ha chocado con estas organizaciones. «Es nuestra responsabilidad seguir velando por los intereses de Castilla y León y firmando acuerdos» con el Ejecutivo «de turno» que es resultante de la «decisión de la ciudadanía» en las urnas, apuntó. «Necesitamos que esos proyectos salgan adelante».

Así, instó a los líderes sindicales en la Comunidad a «mantener» ese «espíritu» común que les ha acompañado a «perseguir los mismos objetivos» en los acuerdo suscritos hasta la fecha a través de ese foro de encuentro con la administración que, por su parte, también defendió Fernández Mañueco. En ese escenario de crispación entre los representantes de los trabajadores y Vox, el popular quiso dejar claro que el Diálogo Social se trata de una «seña de identidad» en la que «se ha trabajado de forma sostenida en las últimas décadas» y que juega un «papel esencial» en la Comunidad. Y es «irrelevante» insistir en ello, dijo.

Así lo apuntó Mañueco ayer en Valladolid en la reelección del presidente de la CEOE de Castilla y León por aclamación de la Asamblea General Electoral de la Confederación, cuya clausura contó entre otros con la presencia de el presidente de CEOE, Antonio Garamendi; el de ATA, Lorenzo Amor, el de Cepyme Gerardo Cuerva, y la presidenta de la Fundación CEOE, Fátima Báñez. Aparicio afronta, así, su tercer mandato con «enorme responsabilidad» y esperando estar «a la altura» de unas «circunstancias» que «no van a ser fáciles», como tampoco lo han sido, recordó, los últimos tiempos. «No hemos tenido un año de tregua».

En sus primeras palabras puso deberes a las administraciones, con la A-11 como principal reivindicación en materia de infraestructuras. «No puede ser que lleve desde 1997 y no está ni a la mitad», dijo. Al Gobierno le reclamó, además, evitar la deslocalizaciones de empresas por una acción de la inspección heterogenea en el país; y a la Junta le reclamó «no dejar en el tintero la extensión del Serla» para la resolución de conflictos individuales. De puertas para adentro, concluyó agradeciendo a los suyos la «unidad» tras años en los que «volaban los cuchillos».

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