¿Por qué quiere Rusia conquistar el Donbass?

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En vísperas de la guerra, Ucrania controlaba los dos tercios del territorio del Donbass, el antiguo foco industrial del país repoblado con inmigrantes rusos durante la era de Stalin. El tercio restante del Donbass, donde se sitúan las poblaciones de Donetsk y Lugansk, están en manos de las Milicias prorrusas de Autodefensa. Han proclamado sendas ‘repúblicas independientes’, reconocidas solo por Moscú, que serán inmediatamente anexionadas a Rusia cuando se produzca la gran operación de conquista en marcha. El objetivo de Putin es ocupar todo el Donbass para empezar. Los analistas creen que su paso siguiente será asegurar un corredor territorial hasta la península de Crimea, que ya es rusa. La anexión del Donbass le serviría a Putin para mostrar al menos un logro a la opinión pública de su país.

En los Acuerdos de Minsk de 2015, después de cuatro años de guerra, Kiev y Moscú se habían comprometían a que el Donbass tuviera gobiernos autónomos sin dejar de pertenecer a Ucrania. Uno de los pretextos de la invasión de Ucrania fue precisamente la acusación de que Kiev ha incumplido esos acuerdos, y está llevando a cabo un «genocidio» de la población de origen ruso.

Décadas de rusificación
La región del Donbass es pequeña en extensió. Desde el siglo XIX es una zona fuertemente industrializada (acero y minería) y cuenta con la mayor densidad de población de Ucrania después de Kiev. Tanto la Segunda Guerra Mundial (el Donbass fue el objetivo de la Operación Barbarroja del Ejército de Hitler) como las sucesivas ‘limpiezas étnicas’ llevadas a cabo por la Unión Soviética, diezmaron la población de etnia ucraniana, que fue sustituida por colonos rusos enviados por Moscú. El ataque sistemático en el Donbass a la lengua ucraniana ha llevado, asimismo, a que la lengua predominante sea el ruso.

Kiev como cabeza de turco
No obstante, tras la caída de la Unión Soviética, en 1991 más del 80 por ciento de la población del Donbass votó por la creación de la República de Ucrania. La década siguiente fue especialmente dura para la región oriental del país. Cerraron las industrias, se ahondó la crisis económica, afloraron las mafias de oligarcas, y la población achacó en gran medida la culpa al Gobierno central de Kiev, al que se acusaba de estar volcado solo hacia Occidente.

Autonomía pero no soberanía
Los separatistas prorrusos aprovecharon la ocasión para encender la llama del conflicto armado. Surgieron las Milicias de Autodefensa en las dos principales ciudades, Donetsk y Lugansk, alimentadas por las autoridades rusas, y estallaron los choques con el Ejército ucraniano. En los referendos de mayo de 2014 ganó la opción separatista con casi el 90 por ciento de los votos -una elección que Kiev y Washington consideraron ‘ilegal’- y se proclamaron dos repúblicas independientes prorrusas. La guerra civil, que duró hasta la firma de los Acuerdos de Minsk en 2o15, dejó 13.000 muertos y millón y medio de desplazados. En los acuerdos de paz, tanto Ucrania como Rusia se comprometieron a dotar al Donbass de un gobierno autónomo -sin reconocer su soberanía estatal- y a no emplazar allí soldados. Las denuncias mutuas de violación de la tregua han sido desde entonces constantes.

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