Noémie Merlant, protagonista de ‘París, Distrito 13’: «Vamos tan deprisa que se hace el amor antes de hablar con el otro»

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Canta Ricardo Lezón en ‘El final de nuestros años de diversión’ sobre «esa edad del tiempo olvidado, de promesas pactadas» donde todo indica un final de etapa, una nebulosa donde nada se parece a lo soñado. A esos jóvenes desconcertados mira ahora el director Jacques Audiard (‘Un profeta’, ‘De óxido y hueso’) en ‘París, Distrito 13’, donde se acerca a tres treintañeros con destino fijado a un futuro que ni entienden ni quieren entender.

«A mi alrededor veo a gente desencatada y a gente que quiere reventarlo todo, y entiendo a ambos lados», apunta la actriz francesa Noémie Merlant, uno de los tres vértices de ese triángulo de vidas cruzadas y oportunidades perdidas que es ‘París, Distrito 13’. «Nuestra generación tiene que redefinir las cosas y cambiar todo lo que viene de atrás, las representaciones en el cine, el patriarcado…», cuenta la intérprete, de 33 años, que aunque dice no querer hablar por todos los milenial comprende «a los que están resignados y a los que viven en el desencanto».

La actriz y modelo –llega a la entrevista, en Madrid, engalanada con una sudadera y unas vistosas deportivas de Yves Saint Laurent– está encantada de encarnar un personaje que le resulta familiar. Su Nora está en un momento de reinvención, ese que llega cuando la vocación se apaga y hay que buscar algo más plausible, y es ahí cuando coincide con Émilie y Camille (los debutantes Lucie Zhang y Makita Samba), con los que comparte naufragio en esas afueras de París que son casi un género dentro del cine francés. Los dos forman una pareja que reniega de serlo, con ella empecinada en subirse al barco de la estabilidad y él rechazando cualquier cosa que suene a compromiso. No les acompaña ni la estabilidad laboral (o trabajo precario o rutina asfixiante) ni la estabilidad social (compartir piso como única forma de tener un techo asequible). En la ruptura –esto no es un ‘spoiler’– llega Nora, que en su zozobra parece estabilizar al resto.

Jacques Audiard, en femenino

París, distrito 13

El cineasta Jacques Audiard cambia el paso, se aleja de títulos como ‘Un profeta’ o ‘Los hermanos Sister’, y mira a un tiempo y a una realidad «que no le pertenecen». Lo hace con la quirúrjica precisión de siempre aunque con nuevos ojos y manos, los de las guionistas Céline Sciamma (‘Retrato de una mujer en llamas’) y Léa Mysius, que adaptan los relatos del colaborador de ‘The New Yorker’ Adrian Tomine.

Así retrata la forma de entender el mundo y las relaciones de unos chavales a los que los chavales de verdad llaman de usted, unos treinteañeros con tanta libertad como soledad. Noémie Merlant aplaude ese cambio de registro de Audiard. «Lo que me ha gustado de esta película es que antes se hablaba del amor como unas relaciones conflictivas y novelescas, con la mujer como objeto. Pero aquí, las mujeres están en busca del amor por sí mismas y por sus deseos, no son sujetos pasivos», defiende. «Audiard –para el que ha trabajado por primera vez– es un genio que sabe escuchar. Empatiza con el otro y deja espacio a los guionistas y a las actrices para construir la historia; y duda, no impone, lo que es genial para un intérprete».

Además, desgranó otro de los temas que toca la película: «Creo que es bueno aburrirse uno mismo para poder digerir todo lo que tenemos», señala Noémie Merlant. «La soledad no es mala, lo malo es sentirla en un mundo donde todo va tan deprisa que hablas con mucha gente pero no conectas con nadie. Falta tiempo para pensar quién eres, qué haces… vamos tan deprisa que se hace el amor antes de hablar con el otro. Y de pronto en la película ves que hay mi personaje tiene una relación virtual y es más real que las físicas», sentencia.

Ese mundo alternativo de las redes sociales lo conoce de sobra Noémie Merlant, cuyo personaje se ve envuelta en un caso de ‘ciberbullying’. Ella no pontifica en contra de las redes: «Son muy útiles, aunque pueden llegar a ser como una droga. Todos somos adictos, pero tambien han ayudado a reunirnos y ha conseguir cambios en el mundo».

El bofetón de Will Smith a Chris Rock

La actriz Noemí Merlant también apuntó que lo que sucedió en los pasados Oscar, con la bofetada de Will Smith a Chris Rock, es algo «deprimente» y que «muestra una vez más a la mujer objetivada».«Es realmente como si hubieran escenificado lo que es el machismo y la masculinidad tóxica. Un hombre que hace un chiste de muy mal gusto sobre una mujer (Jada Pinkett Smith) y otro que se hace el salvador combativo violento para proteger a su mujer», señaló en su visita a Madrid, que recoge Europa Press. «No puedo entender por qué se hizo esa broma, que es de muy mal gusto, pero la violencia no es ninguna solución tampoco. En esta vida te puedes reír de todo, pero uno tiene que tener cierta intuición y saber hasta dónde puedes llegar», ha apuntado. Merlant considera que las imágenes que se vieron en la gala de Hollywood «dieron la impresión de ser de otra época». «Quizás lo único bueno es que ha provocado muchas reacciones positivas, pero también hay muchos hombres que creen que Smith tenía razón y no acaban de entender cuál es el problema», lamentó.

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