Malversación institucional

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En la comisión parlamentaria de secretos oficiales no se podrá hablar a partir de ahora de secretos oficiales. Y mucho menos de secretos no oficiales. Ningún responsable -en el pleno sentido de la palabra- de servicios de seguridad que se halle en su sano juicio va a revelar información sensible del Estado ante representantes de partidos que pretenden destruirlo como es el caso de Bildu, en cuya cúpula dirigente se sienta el último jefe de ETA, o de las demás variantes del separatismo. Si se les obliga a comparecer ofrecerán calderilla intrascendente, material de desecho, detritos comunicativos que no puedan poner la integridad de la nación o de sus instituciones en peligro. Las sesiones de ese órgano parlamentario van a… Ver Más

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