Los mejores glampings de Andalucía: la alternativa para disfrutar de la naturaleza

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La combinación certera de glamour y camping, máxima expresión de lo que se conoce como ‘pijipismo’ ya ha dado a luz un nuevo concepto: glamping. Esta gozosa práctica consiste en acampar con todas las comodidades posibles, pero en contacto con la naturaleza. Un salvajismo algo burgués. La aventura bien medida. Se levanta entonces un palacio breve en la hermosa intimidad de una tela blanca, llegan los cafés a la mañana, la luz traslúcida de una pared difusa, arrullos de palomas al despertar y silencio denso por la noche. Eso es, básicamente, el glamping: disfrutar de una escapada de ensueño.

Son muchas las empresas que lo ofertan, amén de los particulares. Una de las más populares se llama Kampaoh. Tiene sus tipis indios repartidos por toda España y nos da la opción de escoger la localización que más nos interese. Campo o playa, Vejer de la Frontera o Sierra de Cabra, orilla de río o falda de montaña. La mayoría son para dos personas, pero también se pueden reservar tiendas para varios huéspedes, en caso de que se trate de una familia o grupo de amigos. Los campings situados en Andalucía de Kampaoh se ubican en Isla Crisitina, Córdoba, la provincia de Cádiz, donde disponen de siete (Puerto de Santa María, Wakana, El Palmar, Trafalgar, Los Caños de Meca, Punta Paloma y Tarifa), Marbella y Costa del Sol, Almería costa, Los Escullos, Sierra Nevada y Cazorla.

A 36 kilómetros del aeropuerto de Jerez, el complejo rural Jabalina Country Tents-Finca Dehesa de las Yeguas, muy próximo a Puerto Real, oferta unas casitas donde bien se podría rodar una película con destino antojable para el espectador. Entre pinos, sal y marismas, se organizan actividades relacionadas con el senderismo y la bicicleta, así como el avistamiento de aves. Glamping Aguadulce, entre Rota y Chipiona, Camping Bungalws Medina Sidonia, The Farm Tiny House y el exclusivo Cortijo Bablou, que nos propone una noche en la que han bautizado como caravana gitana al aire fresco de Arcos de la Frontera, son otras de las alternativas en la zona.

Fomas y materiales a medida
La plataforma GlamplingHub, donde se publican cada día un sinfín de opciones, sirve como buscador para dar con la tienda y el espacio que más se adecúe a nuestros intereses. No solo hay estancias repartidas de manera uniforme por todo el Sur, sino que las hay de todas las formas arquitectónicas y materiales: con aspecto de huevo y de vela, esféricas, cuadradas, con techo de cristal y de madera, con piscina y sin ella, porches, cuartos, jacuzzis y todo un abanico de particularidades que hacen de cada una un enclave diferente en el que descansar. Los precios, dependiendo de las características de lo que se alquile, varían enormemente, ya que entre la amplia oferta se encuentran tanto destinos de lujo como otros mucho más económicos.

Diferentes tipos de alojamientos

ABC
En Granada, entre Lanjarón y Trevélez, se extienden yurtas que miran a la sierra. En Albuñol, existen cabañas que casi se han colado en el mar. Dormir cerca de Doñana también es posible, buscando siempre un entorno de retiro, donde no haya más presencia que la que la naturaleza nos plantea. Al Norte de Guadix se multiplican estas construcciones que no atentan visualmente contra nada; todo lo contrario, se integran en el paisaje de la mejor forma. Y en Ronda. Y en la Sierra de Aracena, en la frontera entre Extremadura y Huelva, donde el campo se vuelve abrupto al quedar retirado del litoral.

El glampling, cuando la sociedad busca tras esta extraña situación que ha provocado la pandemia la paz que no ofrecen las grandes ciudades, es una realidad más que consolidada. Parecía una moda excesivamente exclusiva cuando llegó a este país y en los últimos años no ha dejado de crecer en adeptos. Los expertos en el mercado aseguran que ha llegado para quedarse. Trae, sobre todo, sensación de libertad.

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