Las palabras de soldados rusos heridos a los médicos ucranianos que les tratan: «Nazis, os mataremos»

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En el hospital militar de la localidad ucraniana Zaporizhzhia rusos y ucranianos son tratados por igual de sus heridas de guerra. Algunos llegan en situaciones desesperadas, pero a pesar de su condición, no hay agradecimiento de los pacientes rusos a quienes les tratan. «No sienten remordimientos, no saben lo que es la piedad. Solo un oficial de cuarenta años se arrepintió por haber sido enviado desde Moscú a invadir un país sin siquiera saber el motivo. Los demás, en cambio, fueron duros», dice al periódico Repubblica el teniente coronel Viktor Pysanko, director médico y traumatólogo. «Todos sois nazis, vuestros hijos y vuestras mujeres merecen la muerte», escuchó de uno de sus pacientes.

Los soldados son tratados sin distinción de bandera, pero para evitar el caos incluso dentro del hospital, los heridos rusos están todos agrupados en lo que se llama «la habitación rusa»: las ventanas no tienen rejas, algunos guardias armados se aseguran de que todo vaya sobre ruedas. «Los cuidamos y los estabilizamos, luego los confiamos al Ministerio de Defensa y a los servicios secretos», indica Pysanko. Tras ser curados serán prisioneros de guerra.

Un combatiente ruso de 18 años con una pierna rota fue atendido por una voluntaria ucraniana, Oksana Korchynska, quien lo acompañó durante su convalecencia después de la operación. «Entonces, ¿cuál es el problema?», preguntó la joven al soldado tras recordarle que mujeres y niños también estaban siendo asesinados. «Los niños también son nazis. Vinimos aquí porque sois malvados y debemos eliminaros a todos», fue la respuesta del herido. Cuando el médico le preguntó qué era el nazismo y cuáles son sus características, el joven de 18 años guardó silencio. No pudo responder.

«Nuestro cirujano le había salvado la pierna y balbuceaba conceptos atroces como un zombi. Pensé que estaba bajo los efectos de las drogas, no podía creer lo que estaba sintiendo», agrega Oksana. Los análisis de sangre demostrarán más tarde que el joven de 18 años gozaba de plena salud.

Otro joven, de 22 años, creyó que estaba en Ucrania para matar a los militares estadounidenses, según le dijeron sus superiores. El teniente Pysanko, que lo tenía bajo custodia, le preguntó dónde había visto militares estadounidenses en Ucrania pero la respuesta fue como la de un autómata: «Estoy aquí para aniquilar a Estados Unidos». Luego, sorprendido de recibir tratamiento, le preguntó al médico por qué se había salvado. «Nadie ha dudado nunca en curar a un soldado ruso», concluye Pysanko.

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