Las mujeres británicas buscan en España medicación contra la menopausia

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La terapia hormonal sustitutiva, que puede ser utilizada vía oral, a través de parches transdérmicos, cremas o geles, es la opción que muchas mujeres en todo el mundo eligen para aliviar los molestos síntomas de la menopausia, como los sofocos, la sequedad vaginal, la falta de deseo sexual o los problemas para conciliar el sueño, entre otros, y que pueden durar hasta 15 años.

En el Reino Unido, según el Instituto Nacional para la Excelencia en Salud y Atención (Nice), alrededor de un millón de los 13 millones de mujeres menopáusicas o premenopáusicas utilizan estos medicamentos para reemplazar a los estrógenos y la progesterona, que disminuyen con la edad. Sin embargo, la escasez de suministro de algunos productos, como es el caso del Oestrogel, el más popular, han provocado que muchas pacientes recurran al mercado negro, a los grupos de Facebook o incluso a compartir la medicación con familiares o amigas.

Según la prensa local, se han reportado incidentes tan reseñables como el intercambio de fármacos en aparcamientos o la compra y venta online entre desconocidas, lo que ha hecho saltar una alarma entre la comunidad médica. Pero la desesperación de estas mujeres las aboca a buscar alternativas poco fiables e incluso algunas, como pudo comprobar este diario tras el aviso dado por Katie Taylor, directora ejecutiva y fundadora del grupo de apoyo para la menopausia Latte Lounge, ofrecen dinero para que les traigan la medicación desde países como España, donde algunos se venden sin receta, mientras que en Reino Unido aún es necesaria pese a los planes anunciados por el gobierno este año para eliminar este requisito.

El doctor Sam Nabli, médico de familia londinense, puntualizó que uno de los temas por considerar con respecto a estos fármacos es que no solo hay muchas marcas sino además muchos tipos de dosis. «Si necesitas por ejemplo un antibiótico como la amoxicilina, la dosis es única y siempre la misma para una persona adulta, pero en el caso de los HRT (siglas en inglés para terapia de reemplazo hormonal), las dosis cambian y se ajustan a cada mujer», lo que hace más complicado su sustitución, que en todo caso, detallan los médicos, sí existe. Por su parte, el doctor Martin Marshall, presidente del Royal College of General Practitioners (médicos de cabecera) advirtió que, aunque reconoce «la gravedad» de la situación, recurrir al mercado negro o a la mezcla de medicamentos podría causar efectos secundarios importantes. La diputada laborista Carolyn Harris, copresidenta del Grupo de trabajo sobre la menopausia del Reino Unido, confesó que no tiene constancia de hechos delictivos pero consideró que, si la situación se agrava, «haremos que las mujeres se conviertan en mulas de drogas si no tenemos cuidado».

Y es que los síntomas de la menopausia, que pueden ser muy molestos, incluso provocan que muchas dejen sus trabajos y según algunos expertos, en los casos más graves, la falta de medicación podría provocar depresión o suicidio. Un estudio publicado en enero desveló que más de un millón de mujeres en el Reino Unido podrían verse obligadas a dejar sus trabajos este año porque sus empleadores no las apoyan mientras atraviesan esta etapa de la vida.

El «efecto Davina»
Desde la Sociedad Británica de Menopausia (BMS, por sus siglas en inglés,) la autoridad en menopausia y salud post reproductiva en el Reino Unido, explicaron a ABC que el problema actual es la demanda extraordinaria y aconsejan «a las mujeres que tienen dificultades para obtener Oestrogel que consideren preparaciones alternativas equivalentes».

El uso de estos medicamentos, según datos del gobierno, se ha duplicado en los últimos años, pasando de 265.000 recetas en marzo de 2017 a 512.000 el pasado febrero, solo en Inglaterra. Una médico de familia consultada por ABC en la localidad londinense de Richmond asegura que «hasta hace unos años no era muy común utilizarla, pero ahora son las propias pacientes, que están cada vez más informadas, las que piden el tratamiento». De hecho, hasta hay un nombre para lo que sucede: «el efecto Davina», ya que después de que hace unos meses la presentadora de televisión Davina McCall revelara en un documental sobre la menopausia que utiliza terapia hormonal sustitutiva, muchas mujeres le pidieron a sus médicos que se las recetaran.

El gobierno del primer ministro británico Boris Johnson se defiende diciendo que los problemas de suministro global provocado por la pandemia de Covid-19 están detrás de la situación, mientras que el fabricante del Oestrogel, Besins Healthcare prometió estar haciendo «todo lo posible para aumentar el suministro», que entre enero y abril de este año fue el doble que en el mismo período del año pasado. También hizo lo propio el ministro de Sanidad, Sajid Javid: «Sé cuánto confían las mujeres en la HRT y que algunas han tenido dificultades para obtener ciertos medicamentos», por lo que « convocaré urgentemente una reunión con los proveedores para buscar formas en que podamos trabajar juntos para mejorar el suministro a corto y largo plazo».

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