La vuelta de Tiger eclipsa el Masters

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La fiesta del Masters volvió a celebrarse con público dos años después y, como era previsible, la gran estrella fue Tiger Woods. La inauguración oficial con los míticos Gary Player, Jack Nicklaus y Tom Watson, retrasada media hora por la lluvia, quedó eclipsada por el rugir de las masas que querían seguir al californiano, como en sus mejores tiempos. Tratando de ver algo una decena de filas por detrás de las cuerdas, había un hombre vestido de rosa y más concentrado que nunca, que arrancó el torneo con su nuevo swing recortado y sin forzar en absoluto sus movimientos. De esta forma, concretó con derechura sus primeros hoyos, sin meterse en problemas, a la espera de que entrase el primer putt que pusiera su tarjeta en rojo.

Y cuando lo hizo en el hoyo 6 y se alzó a la segunda plaza provisional, el estallido de público se escuchó en todo el campo. Aunque luego pinchó en el 8 a causa de una mala aproximación, recuperó terreno en el 13 después de sacar el tiralíneas en el primero de los pares 5 de los hoyos de regreso. Volvía al menos uno y al top 10, pero en el siguiente pegó su peor golpe del día (un gancho de salida que le llevó entre los árboles de la izquierda). Ahí sacó toda su magia para jugarse un golpe por encima de las ramas que terminó poco más allá de la bandera, más tres putts inesperados le devolvieron a la situación de par.

En el siguiente par cinco volvió a fallar por la siniestra, esta vez de segundo tiro, y gracias a una buena recuperación pudo salvar el par. Con pasos cortos y rápidos, en ningún momento dio sensación de estar mal de su tobillo, aunque seguro que la procesión iría por dentro. De manera que afrontaba sus últimos tres hoyos del recorrido al par y en animada conversación con su compañero Joaquín Niemann, que por ese entonces ya firmaba un interesante tres abajo que le mantenía en la tercera posición provisional.

La salida en el 16, aunque corta del trapo, le dejó un golpe metible que concretó con un purazo de diez metros de los de sus mejores tiempos (-1). Ahí volvió a sacar el puño y a alimentar las esperanzas de sus seguidores que le veían arriba y sin grandes fisuras en su desempeño. El genio salvó el siguiente sin problema y afrontó el temible tubo del 18 con la misma intensidad en la mirada que cuando conquistó su primera chaqueta verde hace 25 años. Se cruzó la salida, mas encontró un alivio para jugar corto y salvar una vuelta bajo par totalmente inesperada (-1). Después de por lo que ha tenido que pasar en estos 449 días después de su terrible accidente de coche, es para sentirse más que satisfecho.

Antes había acabado José María Olazábal (+5). «Ni tan mal para las malas sensaciones que había tenido en las rondas de prácticas», comentó el vasco. Al estar en un recorrido muy largo para él y con el juego desajustado por sus problemas físicos, cualquier birdie era un momento para guardar en la memoria. Por eso los de los hoyos 1, 9 y 13 serán lo mejor que conserve de la primera vuelta de un Masters que cada vez se le hace más cuesta arriba.

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