La OMS reconoce que la hepatitis infantil es aún un misterio

Comparte este post

Muchas teorías y pocas certezas. Casi un mes después de que el Reino Unido notificara la aparición de un brote de hepatitis de origen desconocido, nadie se atreve a señalar la causa de esta misteriosa enfermedad que recorre el planeta. Al menos 191 casos se han identificado en el mundo, la mayoría en el Reino Unido (111), países de la Unión Europea (55), Estados Unidos (12), Israel (12) y Japón (1). Aunque puede que sea solo la punta del iceberg y se estén notificando más casos en los países con mayor capacidad para detectarlo.

Se ha emprendido una búsqueda activa de casos desde el pasado enero que en España está proporcionando un goteo continuo. Ayer Andalucía notificó un niño afectado más y la Comunidad de Madrid cinco más. Todos ellos evolucionan de forma favorable y solo dos permanecen ingresados.

Descartada la intoxicación y otros agentes infecciosos, la principal hipótesis es que el origen es infeccioso. El principal sospechoso es una cepa del adenovirus, pero la Organización Mundial de la Salud (OMS) aún pide prudencia. Richard Pebody, jefe del departamento encargado de los patógenos más peligrosos, reconoció que aún no se puede establecer una relación directa entre el adenovirus y los casos de hepatitis. El experto declaró que las investigaciones deben continuar.

La agencia sanitaria de Naciones Unidas tampoco cree que se pueda afirmar que haya relación entre el virus del coronavirus y la enfermedad, a pesar de que algunos niños estaban infectados con el coronavirus en el momento de contraer esta enfermedad. La única certeza de la OMS es que se espera que el número de casos siga aumentando.

La agencia de salud británica, fue la primera en adelantar la hipótesis de que este virus podría transmitirse de la misma forma que los coronavirus. La teoría del Centro Europeo para el Control de Enfermedades (ECDC, por sus siglas en inglés) es que existe un cofactor que afecta a los niños pequeños infectados por adenovirus. Dicen que sería leve en circunstancias normales, pero capaz de desencadenar una infección más grave o un daño hepático mediado por el sistema inmunitario. La agencia europea no descarta por completo otros agentes infecciosos o tóxicos. Asegura que aún están bajo investigación y no se han excluido por completo.

La gestación de la enfermedad y las rutas de transmisión también se desconocen. No está claro si se produce una transmisión de persona a persona. Los casos detectados en Europa son esporádicos con una tendencia poco clara que no tienen relación entre ellos.

Evento de preocupación
El ECDC no se atreve a evaluar con precisión el riesgo para la población infantil. Sin embargo, los casos graves que han acabado en trasplante de hígado, considera que el impacto potencial para la población pediátrica afectada se considera alto. Preocupa también que se incremente el acceso a servicios de trasplante y cuidados intensivos pediátricos altamente especializados. Con estos datos, la institución que vela por la salud en Europa define los brotes de hepatitis de origen desconocida como un evento de salud pública «de preocupación».

Europa ha animado a hacer una búsqueda activa de casos. El análisis de muestras apropiadas de niños sintomáticos para detectar adenovirus y otros virus que pueden causar hepatitis debe realizarse poco después de la aparición de los síntomas.

Como aún no se sabe cómo es la ruta de la infección, el ECDC reconoce que no se pueden definir medidas de control efectivas en esta etapa.

Medidas higiénicas
Una de las posibilidades podría ser el contagio por vía aérea, como sucede con el Covid, la gripe y otros virus. Pero al afectar solo a niños pequeños la exposición fecal-oral sería más probable. Por eso, se aconseja reforzar las buenas prácticas higiénicas generales (incluida la higiene cuidadosa de las manos, la limpieza y la desinfección de superficies) en los entornos a los que asisten niños pequeños.

La comunidad de Madrid recordó ayer estas mismas medidas de protección. Y recuerda que los principales síntomas son dolor abdominal, vómitos o ictericia (coloración amarilla en la piel). Los niños con estos síntomas deben acudir al pediatra si comienza con estos síntomas y se agravan en pocos días.

Quizás te interese...

Generated by Feedzy
A %d blogueros les gusta esto: