La jefa de Greenpeace que dirigirá la política ambiental del Gobierno alemán

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La ministra alemana de Exteriores, la verde Annalena Baerbock, ha presentado como fichaje estrella para su departamento a la hasta ahora jefa de Greenpeace Internacional, Jennifer Morgan, que ocupará el cargo de Representante Especial del Gobierno Alemán en Materia de Clima. «Me alegra que la política climática internacional tenga un rostro en Alemania hoy», ha dicho Baerbock, «Morgan llevará ahora el timón de nuestra política climática internacional, es un elenco de ensueño y una señal importante para la protección climática internacional».

Está previsto que Morgan sea nombrada secretaria de Estado asignada a la Oficina Federal de Relaciones Exteriores a partir del 1 de marzo y aporte desde ese puesto sus muchos años de experiencia en el movimiento por el clima y los think tanks, trasladando a la arena política las bases de una «cooperación internacional sin precedentes» para llevar al mundo al objetivo de 1,5 grados, un trabajo por el que recibirá el salario de funcionario grado B6, 10.289 euros al mes, además de los 4.500 euros al mes que corresponden a un secretario de Estado, a quien se le paga el nivel B11. «A medida que nos adentramos más en la interrupción de la emergencia climática, es más claro que nunca antes que el poder de las personas es lo que hará la diferencia y creará un espacio para que los gobiernos vayan más allá de sus zonas de confort y encuentren el coraje para hacer lo correcto», han sido sus primeras palabras tras anunciarse el nombramiento, «solo espero poder, en este nuevo rol y desafío, igualar el coraje que encontré trabajando dentro de Greenpeacer, con su personal valiente e incansable, con sus redes, sus aliados y voluntarios, durante los últimos e intensos seis años».

Morgan es considerada una experta en clima, pero sobre todo está muy bien conectada internacionalmente. Habla alemán con fluidez porque ha vivido en Berlín y ha asistido a todas las conferencias climáticas internacionales desde la primera en la capital alemana en 1995. Morgan ya era miembro del organismo asesor del gobierno alemán durante la Presidencia del Consejo de la UE en 2007, encabezado por el investigador climático Hans Joachim Schellnhuber, y sus nuevas tareas incluirán representar a Alemania en las conferencias mundiales sobre el clima. El próximo de estos encuentros, organizado por la ONU, tendrá lugar en Sharm el-Sheikh, Egipto, a finales de noviembre. También liderará la Iniciativa Climática Internacional de Alemania con los otros departamentos responsables. La iniciativa federal, que cuenta con un presupuesto de casi seis mil millones de euros, apoya proyectos climáticos en países emergentes.

Pero tan largo y nutrido currículum no satisface a la oposición alemana, que critica el hecho de que la influencia de lobbies y grupos de presión se esté haciendo con altos cargos del Estado alemán. «Me sorprende, incluso para este gobierno federal, que ahora se suponga que los grupos de presión internacionales asuman el liderazgo de los ministerios federales, pase lo que pase», ha dicho el líder del grupo regional de la CSU, Alexander Dobrindt, al «Münchner Merkur». El líderdel grupo parlamentario CDU/CSU, Torsten Frei, también h aplanteado acusaciones de cabildeo. «Para decirlo claramente: la hipocresía verde en términos de lobby tiene buenas posibilidades de estar en el libro Guinness los récords», ha ironizado, «hacer que el activista principal de Greenpeace sea secretario de Estado en un abrir y cerrar de ojos no encaja con las últimas directrices parlamentarias para marcar líneas de contención a la influencia de los grupos de interés más claramente». Las críticas también provienen del FDP, el Partido Liberal, que forma parte de la coalición semáforo« con la que gobierna el canciller socialdemócrata Olaf Scholz. El vicepresidente del grupo parlamentario liberal, Lukas Köhler entiende que «la absorción por parte del gobierno de un lobista, que ha aparecido en el pasado con puntos de vista bastante radicales, causa cierto asombro, no voy a negarlo».

Morgan reportará directamente a Baerbock y mantendrá un contacto especialmente estrecho con el también verde Robert Habeck, ministro de Economía y Protección del Clima, y con Steffi Lemke, ministra de Medio Ambiente, cuyo papel incluye la conservación, la protección del consumidor y la seguridad nuclear. Según el concepto de Baerbock, las 226 misiones diplomáticas de Alemania en el extranjero son, por extensión, «embajadas climáticas» y se incluirían en su esfuerzo por colocar la política climática en el centro de la política exterior alemana. Para que todo este sueño verde se haga realidad, sin embargo, la estadounidense Morgan debe primero solucionar el papeleo y convertirse en ciudadana alemana, requisito para optar a un alto cargo del gobierno alemán. Este proceso burocrático, que lleva meses para las personas con derecho a la nacionalidad alemana «será agilizado lo más posible», según la ministra Baerbock.

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