La Gran Cruz de Sanidad para la Cruz de la Farmacia

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Cuando se cumplen dos años de la pandemia y coincidiendo con la celebración del Día Mundial de la Salud, todos los farmacéuticos hemos recibido la Gran Cruz de la Sanidad, la máxima condecoración que concede el Gobierno a los profesionales sanitarios.

Un reconocimiento que hace justicia a la labor profesional, entrega y sacrificio de todos los farmacéuticos españoles. Una absoluta dedicación a los ciudadanos que en el caso de la Farmacia Comunitaria ha tenido un trágico coste en vidas humanas, con 27 fallecidos. De ellos y de sus familias es también esta Gran Cruz.

Porque en todos y cada uno de los lugares críticos de la gestión de esta pandemia ha habido un farmacéutico, aportando conocimiento y vocación de servicio. Ya fuera en el pueblo más pequeño o en el laboratorio más avanzado. En la Industria, investigando alternativas terapéuticas; en los Hospitales, participando en ensayos; en los Laboratorios Clínicos, contribuyendo a un diagnóstico más preciso, o en la Distribución, garantizando la calidad y continuidad en la prestación farmacéutica. También en la Salud Pública, en continua vigilancia de las condiciones higiénico-sanitarias y en la Atención Primaria, asumiendo un importante papel en la distribución de las vacunas. Y, por supuesto, en las Farmacias Comunitarias, con una labor incansable apoyando al conjunto de la población y asegurando su medicación siempre.

Esta condecoración, que también ha sido concedida a médicos y enfermeros, las tres profesiones que constituyen el núcleo duro de nuestro Sistema Nacional de Salud, se suma a otros reconocimientos como el Premio Princesa de Asturias a la Concordia recibido en 2020. Pero, ante todo, constituye un nuevo estímulo para continuar dando, como ayer, hoy y siempre, lo mejor de nosotros mismos en favor de la salud y el bienestar de todos los ciudadanos.

Una actitud avalada por nuestra voluntad de colaboración, propuestas e iniciativas para superar los desafíos a los que se enfrenta nuestra sanidad y la sociedad en su conjunto.

Me refiero a la necesidad de aprovechar todo el potencial de la profesión farmacéutica en materia asistencial y de salud pública; para garantizar la seguridad del paciente y su acceso a los medicamentos en el ecosistema digital; o para afrontar fenómenos como el reto demográfico, el envejecimiento o la cronicidad.

Desde el comienzo de la emergencia sanitaria provocada por la Covid-19 se ha puesto de manifiesto que contar con la Farmacia es garantía de éxito, es aportar más valor a nuestros pacientes, y es ampliar la capacidad asistencial y epidemiológica de nuestra Sanidad.

Aprendamos la lección. Cuando miremos al futuro y hablemos de salud, todos tengamos presentes, especialmente los responsables políticos y las autoridades sanitarias, que más farmacia es sinónimo de mejor sanidad y más servicio al paciente.

De ahí que contar todavía más con la Farmacia sea el mejor reconocimiento que se puede hacer a esta profesión. De hecho, renovar y fortalecer nuestro compromiso con la salud y bienestar de los 47 millones de españoles es nuestra forma de agradecer esta Gran Cruz de la Sanidad que reconoce a otra gran cruz que nunca se apaga: la de la Farmacia.

Jesús Aguilar Santamaría es presidente del Consejo General de Colegios Farmacéuticos.

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