Joaquín y su penalti: «Me acordé de Corea y de Vallecas, pero me dije ‘lo voy a meter y punto’»

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Joaquín Sánchez, capitán del Real Betis, ha sido el protagonista de este miércoles en la televisión oficial del club verdiblanco. El ’17’ levantó en la madrugada del domingo al cielo de Sevilla la tercera Copa del Rey del conjunto verdiblanco y muestra la emoción que aún vive todo aficionado, seguidor o simpatizante del Betis en cualquier rincón del mundo. En el programa ‘Todo al Verde’, Joaquín rememoró el penalti que le tocó lanzar en la tanda definitiva: «Se me pasó por la cabeza el momento de Corea. Cuando iba andando al punto de penalti lo pensé. En Corea tiro el quinto penalti. En la Cartuja es verdad que iba convencido de que lo iba a meter, pero siempre se te pasan por la mente errores, como el día del Rayo, que lo fallé. Son momentos en los que uno se tiene que armar de responsabilidad, de valor, de intentar ser lo más profesional posible. Hubo un momento que me dije ‘lo voy a meter y punto’. Pero se te pasan cosas por la cabeza y te acojonas un poquito. Cuando me dice el míster que tiro en segundo lugar, en ese momento pienso ‘lo voy a tirar a lo Panenka’. Te juro que lo pensé así. Pero luego vi que el portero aguantaba bastante. Así que no me atreví y decidí tirárselo a un lado. Normalmente, espero a que el portero se venza, pero él me aguantó bastante. Se la tiró a su lado derecho y tengo la suerte de que la pelota va un poco elevada y, aunque la toca, no le da tiempo a sacarla».

Pasan los días y la emoción no se va del rostro de Joaquín: «Han sido días muy largos, de muchas emociones, de llantos de alegría. Se me ha repetido en la cabeza muchas veces el momento en que Juan (Miranda) mete el último penalti. También cuando levanto la Copa al cielo de Sevilla. Eso queda para la historia. Ha sido todo muy especial y muy bonito. Todavía intentamos despertar de este bonito sueño. El lunes ya tenemos otro objetivo, que es el de ganar en el campo del Getafe para seguir optando a jugar Champions, que es la guinda que podemos darle a esta temporada».

Hubo una imagen que Joaquín no olvidará jamás, y fue el momento en el que sus hijas, Daniela y Salma, saltaron al tartán de la Cartuja para abrazarse con su padre y felicitarle. «Fue un momento muy bonito y emotivo poder celebrarlo allí con mis hijas. Quería abrazarlas. Porque ellas han vivido muchas cosas, pero nunca habían visto a su padre ganar y levantar un título. Las ‘pobres’ se hartaron de llorar conmigo. Es un momento muy especial. Que tus hijas puedan estar contigo en ese momento es lo más maravilloso del mundo. ¿La serigrafía de nuestras familias en las camisetas? Eso lo llevábamos todos los jugadores. Fue una sorpresa del Betis. No sabíamos nada y lo vimos cuando llegamos al vestuario antes de jugar… eso te da un chute de moral increíble. Fue un día inolvidable por muchas cosas. Mi padre pasó muchos nervios, se le caían las lágrimas cada dos por tres. Lo sufre de una forma especial. Pude brindarle una noche mágica y darle un título de Copa. Cuando terminó el partido, miré al cielo y dije ‘tito, esto va por ti, pisha mía’. Sabéis que mi tío fue muy importante para mí y me ayudó mucho siempre».

Joaquín recuerda perfectamente lo que le dijo el Rey Felipe VI en el momento de entregarle el trofeo que lleva su nombre: «Claro que me acuerdo. Me dijo ‘enhorabuena, os lo merecéis. Y tú, más. Me alegro por ti; disfrútalo mucho con tu gente’. Es un orgullo y un privilegio. Por su presencia y porque sé que su abuela tenía raíces béticas… se me olvidó decírselo, por los nervios y la emoción de ese momento».

Por último, se alegró de que fuera un futbolista de la casa, Juan Miranda, el que marcara el penalti definitivo que le dio al Betis el título: «Le pega muy fuerte y muy bien. Yo con el penalti de Juan iba tranquilo. Salió de la cantera del Betis. Es bético como el que más. Poder darle la Copa del Rey a su equipo con el último penalti… imagínate qué sentiría en ese momento. Es algo muy especial. Todos teníamos en la mente que esto no se podía escapar. En los días previos el mensaje era siempre el mismo. ‘Vamos, chavales, esto no se nos puede escapar. La Copa tiene que ser nuestra, es nuestro momento. En Sevilla, ante los nuestros’. Lo repetíamos cada día, nos machacábamos con ese mensaje, con ese positivismo. Afortunadamente, así fue».

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