Entre iguales

Comparte este post

No hay nada que iguale más que una túnica de nazareno. Tal vez porque todas son, en realidad, la misma. Quienes las llevan van en fila y cubiertos, son anónimos y nada más cristiano que la virtud de la humildad, esa Humildad que veremos este Domingo recordándonos el mensaje evangélico que deberíamos haber aprendido en la pandemia: somos vulnerables, nos necesitamos unos a otros y los más sencillos son, muchas veces, los esenciales. Hay quien cree que es más importante por llevar una bocina, incluso algún famosillo que se encarga de que todo el mundo se entere de que va delante del paso. ¡Qué ingenuo pensar que puede atraer las miradas por encima de Aquella a quien acompaña!

Dicen sus detractores que las cofradías son una hoguera de vanidades porque los puestos de privilegio en el cortejo marcan quién es cada uno, el lugar que ocupa también en la sociedad sevillana. Todos los cofrades sabemos de más que hay ilustres hermanos de luz ocultos en interminables filas de capirotes —y de cruces— y auténticos ignorantes agarrados a una vara porque es lo único que tienen.

El privilegio es sumar años de fidelidad e ir cada vez más atrás en el cortejo, ir viendo desde el templo cómo van pasando delante tramos y tramos de nazarenos más jóvenes o recién llegados a la corporación, de niños pequeños que inician un camino que esperamos haber allanado de la misma manera que los más viejos de la hermandad nos recuerdan aquellos años de decadencia de nuestra cofradía. Ahora miramos con orgullo cómo ha crecido y envanecido con los años.

Muchas hermandades guardan con cariño las listas de nazarenos —escritas a lápiz, a pluma e incluso con primorosos dibujos— de hace varios siglos. Unos cortejos muy cortos, de muy pocos nazarenos que merecen un reconocimiento porque mantuvieron viva una llama que ahora porta esta generación. Es uno de los mejores tesoros que se conservan por encima de la joya más preciada.

Esta tarde volverán a las calles para no dejarlas, si la lluvia nos lo permite el Lunes y el Martes Santo, en toda una semana. Cada nazareno es el misterio de la fe, de la tradición y de la familia. Feliz Semana Santa.

Quizás te interese...

A %d blogueros les gusta esto: