En ‘cosas de rojos’

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Estoy cabreado. Triste, pero sobre todo cabreado; Juanito se ha ido demasiado pronto, tenía todavía mucha guerra por librar. Se va un actor inmenso, un actor con todos los registros y para todos los géneros, pero también se va un ciudadano de primera, uno de los hombres que más ha luchado por la defensa de los derechos y las libertades, no solo de los actores, sus compañeros, sino de la ciudadanía; fue un hombre que siempre dio la cara sin importarle el riesgo.

Es muy difícil, de hecho, separar al actor del ciudadano. El compromiso que Juan tenía fuera de escena lo extendía a sus personajes, y viceversa. Era un hombre comprometido en todos los sentidos; su nivel de entrega en películas como ‘La noche más oscura’, ‘Cabeza de vaca’, ‘Los santos inocentes’, ‘La colmena’ o ‘El viaje a ninguna parte’ fue siempre extraordinario.

De Juan me admiraban también su capacidad de trabajo, su rigor, su integridad, la generosidad con la que se entregaba a los compañeros y encarnaba los papeles; lo que el personaje exigiera él se lo daba, incluso a costa de su salud. Y hacía lo mismo fuera de los escenarios y los platós, cuando se convertía en el ciudadano Juan Diego, con el que coincidí, más que nada, en ‘cosas de rojos’.

* José Sacristán es actor, Premio Nacional de Cinematografía.

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