El Formentor premia a Liudmila Ulítskaya, la escritora disidente que ha huido de Rusia por la guerra

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La escritora Liudmila Ulítskaya, nacida en los Urales, pero criada en Moscú, donde vivía hasta ahora, y refugiada en Berlín desde un mes, gana el Formentor 2022.Considerada una autora disidente, es autora de una veintena de libros de ficción, cuentos infantiles y obras teatrales, que se han estrenado en Rusia y en Alemania y han merecido el aplauso unánime de crítica y público. En 1996 su novela Sóniechka se convirtió en un acontecimiento literario, recibió el Premio Médicis en Francia y se ha publicado en más de quince países.

Su novela «Sinceramte suyo, Shúrik», novela publicada en español por Anagrama, la autora revisitó las grandes sagas de la narrativa rusa. Protagonizada por un Don Juan que la autora emplea a modo de metáfora, explica los cambios sufridos por los hombres en los últimos tiempos. Shúrik permanece a la sombra de su madre y de su abuela, personajes que Ulítskaya emplea para trazar la historia de cuatro generaciones de una familia rusa y exhibir, como ya hizo en «Medea y sus hijos» y «El caso del doctor Kukotsi», su debilidad por las sagas familiares.

«El hombre procede en primer lugar de la familia y de ahí viene su historial personal -señaló-. En tiempos soviéticos, la familia poco importante, una nadería, y a mí siempre me ha interesado mucho lo pequeño, ya que a menudo son los detalles mínimos los más importantes de nuestra existencia», dijo en 2006 a David Morán.

Cuando viajó a España, en 2006, al ser consultada sobre el asesinato de la periodista rusa Anna Politkóvskaya, evitó posicionarse. «Prefería no hablar de esto, pero son la clase de cuestiones con las que me veo obligada a opinar», reconoció Ulítskaya, para quien el crimen «es un síntoma evidente del estado enfermo de la sociedad». «En el siglo XIX, la literatura rusa fue la conciencia de la nación. Hoy ese lugar está ocupado por el periodismo, y lo que ha ocurrido es una gran tragedia», aseguró.

Bióloga de formación, trabajó en el Instituto de Genética de Moscú antes de emprender su carrera literaria. Poco antes de la perestroika se convirtió en directora del repertorio del Teatro Kámerni (teatro judío estatal) de Moscú. En Europa, el nombre de Ludmila Ulitskaya, ha sonado entre las quinielas del Nobel junto al el húngaro Peter Nadas, el francés Michel Houellebecq y el albanés Ismaël Kadaré vuelven a figurar en las litas de favoritos de las apuestas.

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