¿Dónde están los chiquillos de los carteles?

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El covid es el pretexto que todo lo tapa. La excusa siempre oportuna para los hoteles que suprimen el buffet de sus desayunos, los bares que quitan servilleteros, los gimnasios que apagan saunas y hasta para las empresas taurinas que retiran sus programas de mano. Esos libritos que entregaban al entrar a la plaza con toda la información necesaria de la corrida. En el caso de Pagés, sustituyendo el impreso por un código QR que cuelgan de las paredes del templo maestrante. Otra vez el dichoso código QR. Mire usted, ni estoy obligado a tener que utilizar un determinado teléfono para ir a los toros ni me apetece tener que hacer uso de él cada vez que quiera saber quién es el banderillero que está en la brega, el picador que echa el palo o el nombre del toro con forma de antílope ñu que ahora se lidia en esta plaza. A la empresa que comanda Ramón Valencia ya no le imponen un aforo reducido, al servicio de bar le permiten vender whiskys y a los aficionados no se les obliga a llevar la mascarilla. A simple vista, la Plaza de Toros de la Real Maestranza de Sevilla ha superado la pandemia, excepto por el hurto del librito de mano.

Ese modo sutil de reducir el volumen de gastos no sólo va en detrimento del cliente, también del futuro de la fiesta. Es muy posible que a muchos de ustedes les haya entregado un ‘cartel’ una de las máximas figuras del momento: Andrés Roca Rey. Sí, pasó por ahí, como hemos pasado todos los que hemos soñado con ser toreros en esta bendita ciudad y n
o teníamos quien nos comprara un abono. Existía un acuerdo histórico entre la empresa de la calle Adriano y los noveles de la tierra: usted se viene dos horas y media antes de cada festejo, encarta el sorteo de los toros dentro del librito, los reparte en la puerta y cuando termine la caja podrá ver la corrida de válvula. Recordarán a aquellos chiquillos encaramados a las bocanas, sentados en las escaleras o moviéndose por los tendidos en busca de un hueco. Nada, que se pongan un vídeo de Youtube para aprender a torear. Bueno, tampoco, que la plataforma americana mantiene su censura taurina. A ver si viene un Elon Musk que nos arregle lo de YouTube y lo del programa de mano.

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Minuto de silencio

Antes de romperse el paseíllo la plaza de toros guardó un minuto de silencio por la memoria del cardenal Carlos Amigo Vallejo. En la mente de muchos también estaba el recuerdo al apoderado del Arenal Emilio Moreno.

Torilero

Una de las grandes novedades de este año es que el torilero de la Plaza de Toros de Sevilla vuelve a vestir el terno civil, dejando en el armario el traje de corto que lució la temporada pasada y que lo asemejaba más a un carretero que a un miembro del templo maestrante. Cuentan los mentideros que fue la Casa quien solicitó a la empresa que este operario vistiera con decoro. ¿Quién habrá pagado el traje?

Toro devuelto

El primer toro de la tarde duró veinte segundos en el ruedo. El tiempo que tardó en partirse el pitón por la cepa tras estrellarse en el burladero. Se chocó así porque el animal traía problemas de vista. No se darían cuenta los veterinarios.

Brindis

El trianero Alfonso Cadaval brindó una faena a su tío, el humorista Jorge Cadaval. Aunque el artista ha confesado públicamente que no le gustan los toros, acudió a la Maestranza para apoyar a su sobrino en su tarde más crucial.

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