De la papelera del aeropuerto a dar energía a la terminal

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Del «lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas» al «lo que se genera en Barajas se queda en Barajas». Esta es una de las ideas contenidas en la hoja de ruta de Aena, la empresa pública que gestiona los aeropuertos en España. Las terminales de estas instalaciones son, especialmente en los más grandes, pequeñas ciudades.

Desde restaurantes hasta tiendas de ropa, sin olvidar los típicos establecimientos de comida rápida o los famosos Duty Free. Espacios para hacer compras, comer o tomar un café y que dejan su huella. En 2019, la red de aeropuertos de Aena generó casi 80.000 toneladas de residuos, la cifra cayó en 2020 hasta las 58.719 toneladas por el impacto de la Covid-19. Esto supone que cada pasajero generó 0,29 kilogramos y 0,77 kg respectivamente, según la Estrategia de sostenibilidad 2021-2030 de la compañía.

En la actualidad, de los residuos no peligrosos totales generados, en 2019, aproximadamente el 74% fueron reciclados totalmente y el 8% parcialmente, mientras que cerca del 18% de los residuos restantes fue eliminado. «Queremos mejorar la concienciación y hacer una mejor clasificación de los residuos», explica Amparo Brea, directora de innovación, sostenibilidad y experiencia cliente, y Chief Green Officer (CGO) de Aena.

En la actualidad, los residuos generados en la red de aeropuertos son retirados por diferentes empresas concesionarias. La nueva estrategia de la compañía pública busca implementar un nuevo modelo que «lleve al zero waste en 2040», apunta Brea, y también a la reducción de emisiones.

Amparo brea, directora de innovación, sostenibilidad y experiencia cliente, y Chief Green Officer (CGO) de Aena
Una circularidad de los residuos para que alimente el propio aeropuerto. La botella que se desecha antes de pasar en control policial será capaz de, en un futuro, generar energía para iluminar la terminal.

Una apuesta de 15 millones de euros, incluida en el plan estratégico del gestor aeroportuario, que implica la construcción de una planta de biogás en el Aeropuerto Adolfo Suárez-Madrid Barajas y que estará finalizada en 2026. «En los próximos meses se licitará», apunta la directora de innovación, sostenibilidad y experiencia cliente de Aena. Con esta instalación, el aeródromo convertirá la basura en materia prima de una fuente de energía.

Autosuficiencia energética
Pero, esta no es la única escala de Aena en su vuelo hacia las cero emisiones en 2040, «hemos adelantado diez años nuestro objetivo», destaca Brea, «pero podemos adelantarla más», añade.

En total, 750 millones de euros hasta 2030 para buscar la neutralidad en carbono de sus aeropuertos, de los que 350 están destinados a conseguir una producción verde en materia energética en 2026. «Queremos reducir el consumo energético por pasajero un 9% en 2030», explica Brea.

Amparo Brea, directora de innovación, sostenibilidad y experiencia cliente, y Chief Green Officer (CGO) de Aena
Ello pasa por la instalación de casi 1.000 hectáreas de plantas fotovoltáicas repartidas por 14 aeropuertos. La apuesta más ambiciosa se concentra en Madrid que «supone el 25% del plan», destaca Brea. «Generaremos la energía suficiente para dar luz a 65.000 hogares», apunta.

Dentro de este presupuesto, Aena contempla, además, tres plantas de geotermia, ubicadas en Madrid, Barcelona-El Prat, y Palma de Mallorca. Estas tres actuaciones tendrán un presupuesto de unos 50 millones de euros.

Se mantiene el ‘plan de vuelo’
Presentado en 2021, el cuaderno de viaje de Aena hacia la sostenibilidad «se cumple», recalca Amparo Brea. «Nuestros accionistas han aprobado por segunda vez nuestro plan y lo han hecho con más de un 90% de apoyo», relata.

Un vuelo que aún se encuentra en su fase de despegue y que tiene el primer hito en 2026, «en esta fecha queremos que nuestros aeropuertos sean neutros en carbono», responde. El Plan de Acción Climática (PAC) tiene como fecha de finalización 2030, mientras que esperan que Aena sea net zero carbon en 2040, «aunque puede ser antes», repite Brea.

«Vamos a reducir nuestras emisiones en todo lo que podamos y si no podemos hacerlo, las compensaremos con acciones de mitigación», explica. De momento, en los últimos doce meses de 2021, Aena consiguió reducir un 66,2% sus emisiones de CO2.

Un trabajo que implica no solo a la plantilla e instalaciones del gestor aeroportuario, «también tiene en cuenta a nuestros proveedores», responde Ana Salazar López-Pedraza, jefa de la división de sostenibilidad de Aena. Para ello, las próximas licitaciones de la compañía «incluirán objetivos de sostenibilidad y responsabilidad social que se tendrán que cumplir», explica Brea.

Vuelos sostenibles
Volar es una de las actividades que más emisiones de carbono pueden realizar. «Todo el sector está convencido de que hay que salir adelante y con la sostenibilidad como objetivo», explica Amparo Brea, directora de innovación, sostenibilidad y experiencia cliente, y Chief Green Officer (CGO) de Aena.

Biocombustibles o hidrógeno son algunas de las alternativas en las que el sector está enfrascado para reducir la huella de carbono de sus viajes. «Preparamos nuestras infraestructuras para poder acoger aeronaves eléctricas y de hidrógeno en 2035».

Además, para impulsar la sostenibilidad entre los viajeros, las aerolíneas, apoyan el uso y desarrollo tanto de la electrificación como de los SAF (combustibles sostenibles para aviación).

El uso de SAF está disponible en los aeropuertos de Madrid y Barcelona, y los viajeros pueden elegir la utilización de biocombustibles a través de la aplicación Avikor para reducir su huella de carbono.

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