Crítica de ‘Vaca’: Nace, crece, se reproduce y filete

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El propósito de esta película está clarísimo: que su espectador conozca con minuciosidad la rutinaria vida de una (en realidad, muchas) vaca en una explotación ganadera. Desde que nace hasta que muere. Como puede sospechar cualquiera, ni la trama ni sus pormenores son excitantes, aunque quizá haya quien encuentre en la biografía de estos mamíferos bovinos un motivo para algo, no sé, comer carne, no comerla, tener un criterio sobre la actividad de las granjas o sobre la progresiva mirada humanitaria hacia los animales.

Valoración de ABCPlay

Oti Rodríguez Marchante

Al margen del propósito de la directora y de las motivaciones del espectador, lo que parece poco discutible es que la realidad que se biografía contiene ese tedio tranquilón que es fácil de confundir con el lirismo, a pesar de las muchas escenas filmadas tan encima, tan debajo y tan de cerca de las vacas que resultan muy ‘naturales’ y poco poéticas. Varias de ellas, de parto y francamente próximas; también del ordeño y vaciado y limpiado de las ubres abundantes y explosivas, otras de prácticamente nada salvo la observación de esos pobres animales que protagonizan la película: ¡los ojos y la mirada de las vacas, qué gran tema!

La directora es la británica Andrea Arnold y la mayor intriga es el porqué de ese interés en meter una cámara ahí, entre el ganado, y contarlo sin decir apenas ‘ni mú’, pues la presencia de los granjeros, allá al fondo y sin personalidad en la pantalla, no tiene mayor trascendencia. Entre mugidos y la música de granja, más para entretener a las vacas que a la audiencia, se acompaña a esas repetitivas imágenes que tal vez despejen algunas dudas sobre los derechos de los animales; pero, ¿dónde quedan los derechos del espectador?

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