Cinco pueblos de Almería donde perderte en invierno

Comparte este post

Los meses de invierno invitan al turismo de interior. Con la llegada de las primeras nevadas, los municipios de más altura, se convierten en lugares imprescindibles para descubrir los rincones y paisajes que ofrecen estas localidades alejadas del bullicio de otros lugares más turísticos.

Casas encaladas, construcciones típicas de la sierra y calles estrechas con pendientes donde se mezcla el olor a chimenea con los aromas de los guisos tradicionales. Debido a su altitud, en estos entornos se pueden disfrutar de sus cielos cristalinos y del aire puro que del entorno de sus sierras. A continuación, te proponemos cinco pueblos de Almería donde perderte en invierno.

Vista del lavadero de Bayarcal.

ABC
Bayarcal
En plena Alpujarra almeriense, en el límite con la provincia de Granada, se encuentra Bayarcal a unos 1.258 metros de altura, el municipio más alto de la provincia. La localidad, que cuenta con apenas 312 habitantes, se sitúa en plena sierra, junto al barranco que forma el Puerto de la Ragua.

Su origen morisco sigue presente en sus construcciones típicas como sus blancas casas, las ruinas de una iglesia del siglo XVI y el Castillo de Inizar, declarado bien de interés cultural en 1985. Las calles de este pequeño pueblo invitan a recorrerlas para conocer sus fuentes y contemplar las vistas desde los diferentes miradores.

El gran atractivo de Bayarcal está en su entorno, en pleno Parque Nacional de Sierra Nevada. Desde aquí se pueden recorrer diferentes senderos como el de Prado Alto, una ruta circular que asciende hasta las faldas del Chullo y que cruza zonas de cultivos y de diferentes tipos de bosque como castaños, pinos y chaparros.

En invierno son habituales las nevadas en el entorno de Abrucena.

ABC
Abrucena
En la falda norte de Sierra Nevada se localiza Abrucena, un bonito pueblo presidido por su iglesia que alberga en su entorno diferentes parajes naturales como el área recreativa La Roza, el Encinar y el aula de la naturaleza El Serbal. Se trata de una de las localidades con mayor población de su entorno, aproximadamente 1.183 habitantes, y de muy fácil acceso ya que se encuentra junto a la autovía A-92.

Abrucena cuenta con varios alojamientos rurales y restaurantes donde degustar su tradicional gastronomía como las migas, gurullos o fritada. Desde el pueblo parten diferentes veredas para contemplar su el río, disfrutar de la montaña y practicar alguna de las actividades de aventura que ofrecen empresas locales.

Área recreativa de La Piza en la Sierra de María.

ABC
María
En el Marquesado de Los Vélez, a 173 kilómetros de la capital se encuentra María. Un lugar ideal para el turismo situado en plena naturaleza. Uno de los parajes más destacados de la comarca es la sierra que lleva el mismo nombre de la población y que se sitúa a más de 1.400 metros de altura.

En María se ubica el área recreativa de La Piza, junto a una de las fuentes más importantes de la zona. Un lugar privilegiado que muestra todo el esplendor de la cara norte de la sierra en el que se puede recorrer el entorno de pinares y encinares seculares, la masa boscosa mejor conservada de la provincia.

Iglesia de Bacares tras una intensa nevada.

ABC
Bacares
Se trata del segundo pueblo más elevado de la provincia a 1.200 metros de altura. Conocido como la perla de Los Filabres, Bacares es uno de los pueblos ideales para visitar en invierno. En pleno Valle del Almazora está rodeado por grandes montañas como Layón, Nímar y el Calar del Gallinero.

El municipio se divide en dos barrios que están dividido por un arroyo afluente del Almanzora. El Castillo de Bacares, bien de interés cultural, cuenta con restos de lienzos, una planta rectangular con cinto torreones cuadrados. Se conservan los cimientos y parte de sus muros interiores.

Nada más llegar al pueblo se encuentra la Iglesia Santa María, de estilo mudéjar, que fue reconstruida en 1580. Aquí se venera al Santísimo Cristo del Bosque, patrón del pueblo, que cuenta con devotos en prácticamente toda la provincia de Almería.

La pizarra es un elemento tradicional en las construcciones de Castro de Filabres.

ABC
Castro de Filabres
Con apenas 120 habitantes, uno de los pueblos con menos población de la provincia, proponemos visitar Castro de Filabres en la sierra que da lugar a su nombre. Un municipio de origen morisco en pleno paisaje montañoso donde predomina el cultivo del almendro.

Lo más llamativo de la localidad son las construcciones en pizarra que se integran perfectamente con su entorno natural. El municipio cuenta con rutas señalizadas de interés histórico y natural, que se complementan con otras actividades en la naturaleza y en el casco urbano.

Quizás te interese...

A %d blogueros les gusta esto: