Calor rojiblanco sin mascarillas en Mánchester

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Es Mánchester una ciudad sin mascarillas. Como en el resto del Reino Unido, el COVID se da por amortizado y la vida es libre de ataduras y restricciones. Llega a tal punto el tema que en los taxis, los bares o los hoteles se recuerda con cierto énfasis que ya no es necesaria la mascarilla en la cara. Y lo mismo en el aeropuerto en el chequeo de identidades. En esa atmósfera sin el tapabocas aterriza la afición del Atlético en Mánchester para el partido de esta noche con el City.

Es una vida más o menos similar a la de antes de la pandemia. Parecida al último partido de fútbol antes del confinamiento. Aquel Liverpool-Atlético que extendió el virus como una llamarada en el bosque.

Igual que entonces los aficionados rojiblancos se dejan sentir en Inglaterra. Han llegado este martes en avalancha a través de las numerosas combinaciones posibles sin vuelo directo para aterrizar en Mánchester. Por Alicante, Barcelona, Paris, Bruselas o Londres, los atléticos respaldan a su equipo.

Hace frío y llueve a ratos en en el noroeste de Inglaterra y los hinchas calientan el partido con su parafernalia en el centro de la ciudad. Bares, cerveza, cánticos y sensación de comunidad, mientras la policía británica vigila para evitar desmanes. En los pubs al lado de la catedral, donde una estatua de Gandhi preside la estancia, se presentan los hinchas. No siempre afortunados en sus cánticos: «No nos gusta el fútbol, el Atleti sí», vociferan una minoría.

Junto al hotel del Atlético, mientras el presidente Cerezo habla a los medios según es costumbre, se acercan muchos aficionados para jalear a futbolistas que no salen del hotel.

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