BAXI Manresa – Coosur Betis: partido soberbio y zancada hacia la permanencia (96-102)

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En Manresa, territorio minado donde sólo habían ganado esta temporada el Real Madrid y el Valencia Basket, el Coosur Betis completó una actuación soberbia en un partido eterno, de mil giros, y ante un rival poliédrico y de innata capacidad de supervivencia que, como se esperaba, lo llevó hasta el límite. Se comentaba en la previa que el Nou Congost exigiría la mejor versión del conjunto verdiblanco y, lejos de parecer un tópico, la realidad del partido lo acabó demostrando. El Betis firmó un partido cumbre, con 102 puntos anotados, pleno en el tiro libre (18/18), un 48 por ciento en el triple, 16 asistencias y 108 de valoración colectiva empleando sólo a nueve de los doce jugadores de la convocatoria. Evans, en la enésima demostración de que se trata de un líder y, sobre todo, un jugador diferencial, llevó la voz cantante del conjunto bético, providencial en los momentos críticos. Sumó 28 puntos, atrapó cinco rebotes, dio diez asistencias y firmó un 36 de valoración, camino de otro MVP de la jornada.

Fue un partido pasional, descamisado en todo el metraje, sin freno al que el Coosur Betis le tomó el aire enseguida. Le costó un poco descifrar la defensa manresana, pero se enchufó a través del triple. De los aciertos de Bertans, B. J. Johnson y, sobre todo, Brown, que vaya puesta en escena la suya, con la mano tonta, metiendo todo lo que le llegaba. Un total de 26 puntos anotó el equipo de Casimiro al final del primer cuarto, que cerró venciendo por ocho (18-26).

El conjunto verdiblanco estaba de dulce, inspirado y concentrado, sin fisuras en el plan, con todo el mudo recitando la partitura. Pero el Manresa es un equipo de picapedreros que no arroja la toalla así como así. Y aún no había tirado del plan B: el rebote de ataque. Con 18-26, Moneke anotó tras rechace ofensivo, avisando de lo que le esperaba al Coosur Betis desde ese momento. Más tralla física. Activó el modo todoterreno el conjunto vallesano y los alrededores de la canasta verdiblanca se convirtieron en un campo de minas.

La actividad manresana aumentó de manera exponencial y cuando Moneke, de nuevo a través de esa vía, colocó el 26-31, Casimiro lo paró para llamar a sus hombres a capítulo. Le estaban comiendo la tostada al Coosur en el rebote. «Segundos esfuerzos», le gritaba el manchego a sus hombres, rogando encarecidamente que cerrasen el tablero para que esa vía no anegara el casco de la nave verdiblanca.

Afortunadamente, ese repunte del Manresa no mermó la capacidad anotadora del Betis. Lo demostró Bertans, por dos veces, aunque Rafa Martínez no se quedó atrás, le dio réplica al letón, y de este modo la cuenta anotadora por parte y parte se elevó. Ambos pisaron el acelerador. Wiley y B. J. Johnson ya sumaban dos faltas y Pasecniks, a falta de cinco minutos para el descanso, se apuntó la tercera. Problemón que Casimiro enmendó jugando con dos cuatros justo cuando Bako, uno de los cincos locales, asomaba la cabeza en el partido palmeando y reboteando todos los balones aéreos.

Se puso a uno el Manresa, mas entonces apareció Evans, al que le gusta el rock&roll. Con Cvetkovic de escudero, el base de Virginia se hizo con los mandos y protagonizó un prodigioso final del segundo cuarto, creando, dividiendo, asistiendo y anotando, puro carácter y personalidad, para elevar hasta los ocho puntos la renta del Betis (43-51), que había igualado a su rival en el rebote (19/19) y cuadraba un espectacular 53 por ciento en el triple (7/13).

Vitto Brown, a la chita callando, sumaba ya catorce puntos y estaba viendo el aro como una piscina. Wiley, otra vez tras rebote de ataque, puso los diez de ventaja al comienzo del tercer cuarto (43-53), un colchón considerable que ante un equipo del estilo de juego que propone el Manresa puede volar en un santiamén. No hay tiempo para pestañear en esa pista. Los ataques vuelan y se consumen más rápido, pero el tiempo corre lento, muy lento. La paradoja del Nou Congost. Los locales habían sumado diez puntos en segundas opciones al descanso y, tras el receso, siguieron martilleando así al Coosur. Moneke colocaba así el 48-53, Brown respondía con un triple (48-56) y Wiley cometía la tercera falta.

Todos los interiores verdiblancos estaban ya cargados de personales como consecuencia de la intensidad y el despliegue físico manresano, que no dejaba de crecer. Moneke machacó el aro tras un error en primera línea de pase del Coosur y, tras un fallo en el tiro de Brown, Thomasson castigaba desde el triple en la transición. Parcial de 12-3 de salida y la ventaja, evaporada (55-56). Cadena de errores, pecado mortal del Coosur Betis. El ruido en el Nou Congost era cada vez mayor, como si estuviera en juego la Euroliga. Una locura.

B. J. Johnson, intentando anotar a aro pasado

EFE / SUSANNA SÁEZ
Sufre en el tercer cuarto
Thomasson, con otro triple, puso el 58-58 mientras el Betis, en su momento de mayor fragilidad, se afanaba por resistir y mantenerse con ventaja. El Manresa atacaba a tumba abierta, jugando sin base, acorazándose en defensa, cerrando el rebote y corriendo, siempre corriendo. Otra pérdida de Evans propició el robo de Thomasson, la canasta de Valtonen y la cuarta de Brown (64-62). Del 43-51 al 64-62, parcial de 21-11. Como ante el Madrid y en otros tantos partidos, el tercer cuarto se le estaba atragantando, y de qué forma, al equipo.

Con 66-65, el Manresa se puso en zona para hacer pensar más aún al Coosur, pero esa nueva trampa tampoco achicó a los verdiblancos. A otro enigma, nueva respuesta. Pasecniks y Evans, de tres, la reventaron (69-70). Evans ya estaba en 18 puntos; el rebote, igualado (28/28); y el Betis, ganando de uno a falta de diez minutos.

Bertans, iluminado en el tiro, cometió la cuarta y lo llevó al banquillo. El Manresa seguía en zona y, como el Coosur estaba sin tiradores en pista, se puso más que nunca en manos de Evans para rasgar la defensa vallesana. Su enésimo dos más uno puso el 75-76 y el partido era ya una guerra de guerrillas. Cvekovic asestaba de tres (78-79) y un robo de Evans a Steinbergs propició la protesta airada de Pedro Martínez, la correspondiente técnica y la subida exponencial de los decibelios en el Nou Congost.

Moneke aguantó con la cuarta un par de minutos hasta que se fue a descansar. Evans y Wiley colocaron el 80-84, Bertans se fue eliminado y, con 83-84, Báez demostró que la experiencia es un grado, con cuatro puntos seguidos leyendo la zona manresana, antes de que Evans, quién si no, asistiera a B. J. Johnson para el triple (88-94) que habría cerrado el partido en cualquier lugar menos en Manresa. A falta de 29 segundos, Maye anotó de tres, también Thomasson, pero Rafa Martínez fue sancionado con falta antideportiva y desde el tiro libre zanjó un partido tremendo, agónico y de sufrimiento extremo, que pone al Coosur Betis enfilando, derechito, el pedregoso camino hasta la permanencia. Aún le queda, pero ahora se ve mucho más cerca.

Ficha técnica:

BAXI Manresa (18+25+26+27): Naspler (7), Thomasson (16), Vaulet (13), Moneke (17), Bako (8) -quinteto inicial-; Sagnia (-), Steinbergs (5), Rafa Martínez (10), Valtonen (10), Maye (-), Sima (10).

Coosur Real Betis (26+25+19+32): Evans (28), Bertans (9), B. J. Johnson (11), Brown (17), Pasecniks (15) -quinteto inicial-; Torres (-), Cvetkovic (5), Burjanadze (-), Almazán (-), Wiley (10), Báez (7), Pozas (-).

Árbitros: Jiménez, Araña y Alcaraz. Sin eliminados. Trigésima segunda jornada de la Liga Endesa. Eliminados Bertans (m. 37) y Moneke (m. 39) por cinco faltas personales. Nou Congost, ante 4.710 espectadores.

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