Alstom duplica su actividad en España tras la fusión con Bombardier

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«Hemos tenido que levantar una nueva organización desde cero». Así define el presidente del grupo Alstom para España y Portugal, Leopoldo Maestu, el impacto en nuestro país de la fusión que la compañía francesa ha acometido con la división de trenes de la canadiense Bombardier. La operación, valorada en 5.500 millones de euros y culminada a finales de enero del año pasado, dio lugar a un gigante ferroviario europeo solo superado por los chinos. En España, ha permitido duplicar la actividad de la empresa, que estudia ahora crecer en el país mediante nuevas adquisiciones.

«El volumen de negocios se está notando ya en el país, y hemos incorporado nuevos productos y clientes. Ahora mismo contamos con un tamaño y acceso global a todos los operadores y clientes del mercado», explica Maestu en una entrevista concedida a ABC. Los principales proyectos de la empresa en España son la construcción de metros y tranvías, regionales, trenes de Cercanías… y sistemas de tracción tras la integración del centro de Bombardier de Trápaga, en Vizcaya.

Son 700 millones de facturación los que ahora mismo tiene la empresa en España, donde posee 27 centros de trabajo, entre ellos 4 de innovación y 4 industriales: Santa Perpetua (Barcelona), Trápaga, Getafe y Pinto. Entre el 60 y el 70% del negocio se exporta debido al tirón de los proyectos internacionales, aunque el objetivo es reducir este porcentaje hasta el 50% con los nuevos proyectos previstos en el ámbito de la movilidad en España.

Falta de trabajadores
La plantilla alcanza ya los 3.000 trabajadores, tras sumar mil nuevos. Una cifra que, pese a haber crecido, se queda corta. Maestu explica que la compañía realizó una reciente encuesta a sus empleados y estos le transmitieron «que queda mucho trabajo por hacer» en materia de recursos humanos, uno de los mayores retos de 2022. «Muchas personas necesitan entender las nuevas formas de trabajar. Cómo deben interactuar con el resto de la compañia y a nivel mundial», destaca el directivo.

«Faltan compañeros» y hay mucho trabajo. Alstom tiene 250 vacantes abiertas para trabajar en España, pero admite que «es un reto incorporar perfiles tecnológicos». Maestu explica que falta personal cualificado «tanto a nivel de ingenierías y gestión de proyectos como tambien profesionales como soldadores eléctricos», un problema que trasciende España y afecta a toda Europa.

Pese a ello, el presidente de la compañía asegura que Alstom «va a seguir creciendo» dentro de España, ya sea con la apertura de nuevos centros o vía inorgánica. Desde la empresa explican que en el segmento del material rodante ya gestionan «una fábrica bastante exitosa y adecuada para el mercado» como es el centro de Santa Perpetua, a la que se une la fábrica de tracción de Trápaga. «Pero en el mercado de señalización y servicios hay todavía mucho por hacer, porque el negocio de las soluciones digitales va a crecer muchisimo y habrá que estar atentos».

El fabricante galo está también atento a las próximas licitaciones de Renfe y espera que haya un «concurso para abordar la operación de trenes regionales que circulan por líneas no electrificadas». Y pide que no se olvide la inversión que requiere el transporte urbano, que cuenta hoy con oportunidades como las extensiones de líneas de metro en Madrid, Sevilla o Málaga.

Donde todavía hay mucho camino por recorrer es en la implantación de energías verdes como el hidrógeno. La compañía se ofreció, hace casi un año, al Gobierno para impulsar el uso del hidrógeno en el sector ferroviario. Pero sus peticiones han caído por ahora en saco roto: «No se ha avanzado lo que esperábamos», reconoce Maestu.

Alstom insiste en que es el «único actor del sector que tiene el ‘know-how’ para implantar el hidrógeno en el sistema ferroviario español», ya que si bien en las últimas semanas varios fabricantes han anunciado nuevas apuestas por este vector, la empresa es el único que cuenta ya con trenes de este tipo en servicios comerciales. «Nuestros rivales están ahora donde estábamos nosotros en 2014. Ya no esperamos otra cosa que concursos y fabricación de trenes», explica el presidente de Alstom España, que advierte que el país se está quedando atrás en esta particular carrera respecto a pares europeos como Alemania.

Una problemática similar es la que se vive con la llegada de los fondos europeos al tejido productivo. Maestu dice que «el ministerio ha avanzado en la financiación de los proyectos». Pero espera «que ahora entremos en la fase de adjudicación. En 2022 los proyectos deberían hacerse mas visibles en el ámbito de la movilidad».

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