Incendio en la Mezquita-Catedral de Córdoba: daños limitados y trabajo coordinado
El pasado viernes 8 de agosto a las 21:11 horas, se declaró un incendio en la Mezquita-Catedral de Córdoba, monumento emblemático y declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO. Las llamas se detectaron rápidamente en el área de almacén y la capilla de la Encarnación, lo que generó una gran preocupación en la ciudad y para las autoridades responsables del inmueble. Afortunadamente, los daños materiales han sido limitados y no se reportaron daños personales.
Detección y reacción inmediata ante el fuego
Agustín Moreno, canónigo de la comisión de Seguridad de la Mezquita-Catedral, fue una de las primeras personas en enterarse del incendio, activándose en cuestión de segundos el protocolo de emergencia. En tan solo un minuto se contactó con los bomberos, quienes llegaron al lugar en aproximadamente diez minutos, un tiempo clave para evitar una tragedia mayor.
Mientras el personal presente e los vigilantes intentaron controlar el fuego inicialmente, fue imposible apagarlo sin ayuda especializada. Según Moreno, la rapidez en la detección y la llamada a los bomberos fueron determinantes para salvar una estructura tan valiosa.
Descripción de los daños y las labores de extinción
Al llegar al monumento, el canónigo describe una escena desoladora: agua, humo y un ambiente cargado por el impacto emocional que causó el incendio. El daño más visible fue el desplome del techo en la capilla de la Encarnación, que aunque tiene menor valor patrimonial que otras capillas cercanas, representa una gran pérdida para el conjunto histórico.
Tras aproximadamente dos horas y media de intenso trabajo, el incendio fue extinguido. Posteriormente se detectó humo en la capilla del Espíritu Santo, una zona de alto valor histórico, lo que obligó a realizar labores urgentes para evitar su propagación mediante un procedimiento técnico llamado butrón en la cubierta del oratorio.
Reacción y agradecimiento tras el incendio
El templo se convirtió en escenario de una oración espontánea en la que canónigos, el personal del templo y bomberos agradecieron la protección divina, especialmente a San Rafael y San Juan de Dios, estos últimos patrones de la ciudad y de los bomberos, respectivamente.
Manuel Pérez Moya, veterano canónigo que ha pertenecido al Cabildo desde 1996, señaló la sensación de impotencia y fragilidad vivida, pero también destacó la labor ejemplar y coordinada entre el Cabildo y los bomberos de Córdoba para mitigar el siniestro.
Testimonios de quienes vivieron la emergencia
El deán-presidente del Cabildo, Joaquín Alberto Nieva, se mostró profundamente preocupado al conocer la magnitud del incendio, aunque finalmente se mostró tranquilo al constatar que el daño fue reducido y que el plan contra incendios había funcionado eficazmente.
José María Bellido, alcalde de Córdoba, expresó que al recibir la noticia sintió «un nudo en el estómago» y recordó la imagen de Notre Dame, temiendo daños graves al monumento. Sin embargo, valoró la rápida y coordinada actuación de los bomberos, personal del Cabildo, y fuerzas de seguridad.
Importancia del monumento y la prevención contra incendios
La Mezquita-Catedral de Córdoba es uno de los monumentos más importantes de la ciudad y del país. Su valor histórico, artístico y cultural la convierte en un símbolo inseparable de la identidad local. Por eso el Cabildo mantiene un plan constante de prevención y vigilancia contra incendios, trabajado en conjunto con el Servicio de Extinción de Incendios y Salvamento (SEIS) de Córdoba.
El jefe del cuerpo municipal de bomberos, Daniel Muñoz, destacó la dificultad de la intervención debido a las características del edificio y el calor extremo generado por el fuego. Gracias a la coordinación y profesionalidad de todos los implicados, el incendio fue confinado y no afectó otras áreas críticas del monumento.
Perspectiva de la comunidad y próximos pasos
Juan José Primo Jurado, director del Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico y vecino próximo al monumento, relató cómo vivió la emergencia desde la cercanía. A pesar de la impresión inicial por las llamas, reconoció la eficacia del operativo y la preparación del Cabildo para este tipo de incidentes.
La Mezquita-Catedral mantendrá trabajos de revisión y reparación en la zona afectada para recuperar plenamente las zonas dañadas, especialmente la capilla de la Encarnación.
Conclusión: la rapidez y preparación evitaron una tragedia mayor
El incendio en la Mezquita-Catedral de Córdoba fue un episodio difícil que puso a prueba los protocolos de seguridad y la capacidad de reacción tanto de la institución encargada como de los servicios de emergencia. La pronta detección, la rápida intervención de los bomberos y la colaboración estrecha entre todas las partes involucradas han permitido que los daños sean limitados y que uno de los principales símbolos de Córdoba siga en pie, preservando siglos de historia y cultura para futuras generaciones.
Imagen: www.abc.es




