Descontento dentro de Israel ante la prologación de la guerra en Gaza
El conflicto entre Israel y Hamás, que estalló en octubre de 2023 en la franja de Gaza, sigue generando consecuencias graves tanto a nivel militar como político. Aunque el Estado de Israel mantiene una posición dominante en el terreno militar, la batalla por el relato y la legitimidad internacional está comenzando a perder fuerza, especialmente dentro del propio país.
Exfuncionarios israelíes piden el fin del conflicto
Una carta pública firmada por más de 550 exfuncionarios del Estado israelí, incluidos antiguos altos cargos militares, agentes del Mosad y del Shin Bet (servicios de inteligencia exterior e interior respectivamente), así como exmiembros de la Policía y del cuerpo diplomático, reclama el fin inmediato de la guerra. En esta misiva, dirigida al expresidente de Estados Unidos, Donald Trump, se considera el conflicto actual «injusto e innecesario», argumentando que Hamás ya no representa una amenaza real para Israel.
Los firmantes insisten en que la prioridad debe ser acabar con la guerra, rescatar a los rehenes y detener el sufrimiento que afecta especialmente a la población civil de Gaza. Además, apuestan por una coalición regional e internacional que potencie a la Autoridad Palestina (una vez reformada) para ofrecer una alternativa política legítima frente a Hamás.
El impacto humanitario en Gaza
El conflicto ha dejado ya más de 60.000 muertos en la franja de Gaza, según datos del Ministerio de Salud controlado por Hamás. Las imágenes de hambruna y falta de alimentos están causando conmoción dentro y fuera de Israel, poniendo en jaque al Gobierno de Benjamin Netanyahu. Organismos internacionales respaldados por la ONU alertan que el peor escenario de hambruna se está desarrollando en Gaza, con más de 180 muertes confirmadas, incluyendo a 93 niños. Esta situación crítica genera un impacto negativo que afecta directamente a la credibilidad del Ejecutivo israelí.
El radicalismo en el Gobierno de Netanyahu y sus consecuencias
Una de las causas principales que alimentan esta crisis interna es la influencia de los sectores más radicales dentro del Gobierno israelí, especialmente representados por Itamar Ben Gvir, ministro de Seguridad, y Bezalel Smotrich, ministro de Finanzas. Ambos forman parte del partido de Sionismo Religioso y han sido objeto de sanciones internacionales de países como Australia, Canadá, Noruega, Nueva Zelanda y Reino Unido debido a políticas y actitudes contrarias al derecho internacional.
Itamar Ben Gvir, el “ministro del caos”
Ben Gvir, conocido como ministro del caos, ha causado especial preocupación por su historial de radicalismo y provocaciones constantes. Fiel seguidor de figuras extremistas como Baruch Goldstein, autor de una masacre en Hebrón en 1994, Ben Gvir ha impulsado medidas provocadoras como negar la entrada de agua y alimentos a Gaza mientras haya rehenes israelíes. También ha defendido la oportunidad histórica para la ocupación completa de la franja, reviviendo antiguas colonias desalojadas en 2005.
Recientemente, su visita a la mezquita de Al Aqsa, tercer lugar más sagrado para el Islam, ha provocado tensiones internacionales, recordando la escalada violenta que desencadenó la Segunda Intifada en el año 2000.
Bezalel Smotrich y la expansión de colonias israelíes
Por su parte, Smotrich es un defensor declarado de posiciones de extrema derecha, homofóbicas y racistas, que además ocupa de facto el gobierno sobre Cisjordania. Ha promovido la construcción y autorización de más colonias israelíes en territorios ocupados, acciones calificadas de ilegales por el derecho internacional y que obstaculizan la solución de un Estado palestino. Desde octubre de 2023, se han aprobado 40 nuevos asentamientos en Cisjordania, impulsados por políticas respaldadas por su ministerio.
Disminución del apoyo internacional a Israel
La imagen de Israel, y en especial del gobierno de Netanyahu, sufre un desgaste significativo en la arena internacional. Encuestas recientes, como la del centro de estudios Gallup, indican que solo el 32% de los estadounidenses aprueban las acciones de Israel en Gaza, la cifra más baja desde el inicio del conflicto. Esto refleja un creciente rechazo a la percepción de un ataque desproporcionado y prolongado contra la población civil palestina.
Además, países como Francia, Reino Unido y Canadá han anunciado su intención de reconocer oficialmente al Estado de Palestina, sumándose a los 147 países miembros de la ONU que ya lo hacen. Este paso político podría dejar a Estados Unidos como el único miembro permanente del Consejo de Seguridad que no reconoce a la autoridad palestina.
Alemania, otro aliado principal de Israel, aboga por que la Autoridad Nacional Palestina lidere la reconstrucción de Gaza, distanciándose de posibles anexiones o acciones unilaterales israelíes.
Conclusión
El Gobierno de Benjamin Netanyahu enfrenta una combinación compleja de crisis internas por la prolongación de la guerra, la presión internacional debido al radicalismo de sus ministros más influyentes y la creciente pérdida de apoyo popular y extranjero. La petición de exfuncionarios israelíes para poner fin al conflicto y buscar una solución política regional representa un giro significativo en el debate nacional sobre el futuro de la seguridad y la paz en Oriente Medio.
En este escenario, el rumbo político y militar de Israel dependerá en gran medida del manejo que el Ejecutivo haga de estas disputas internas y del creciente aislamiento internacional.
Imagen: www.abc.es




