Sesenta años de contaminación radiactiva en Palomares
El 17 de enero de 1966 un accidente aéreo protagonizado por dos aviones de las Fuerzas Aéreas de Estados Unidos en Palomares, pedanía de Cuevas del Almanzora (Almería), causó la caída de cuatro bombas termonucleares y la dispersión de material radiactivo. Este suceso, el mayor accidente nuclear durante la Guerra Fría en territorio español, marcó la historia de la zona y dejó una contaminación cuyo impacto medioambiental y sanitario continúa vigente 60 años después.
Situación actual y evolución de la radiación
Según José Ignacio Domínguez, coordinador de Ecologistas en Acción en Almería, «la situación radioactiva de Palomares es insostenible». La organización ecologista ha advertido que la contaminación no sólo permanece, sino que cambia con el tiempo. El plutonio liberado está en proceso de transformación en americio, un isótopo que emite radiaciones más penetrantes. Domínguez explica que la incidencia del americio podría alcanzar su punto máximo a partir de 2030, aumentando el peligro potencial para la población local.
Impacto sanitario y límites legales cuestionados
Actualmente, el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Ministerio para la Transición Ecológica clasifican la situación como una «situación perdurable» y no como un accidente nuclear activo. No obstante, desde Ecologistas en Acción se critica esta postura. Se pone en cuestión el umbral legal que permite una exposición anual de hasta 20 milisievert, un nivel que Domínguez considera excesivo y compara con 200 radiografías de tórax al año para los residentes cercanos.
Los informes oficiales, como el Plan de Vigilancia Radiológica Ambiental (PVRA), confirmaron que en 2021 se analizaron casi 400 muestras de aire, agua, alimentos, fauna y sedimentos. Aunque se detectaron trazas de americio y plutonio en 112 muestras, los niveles siempre estuvieron por debajo de los límites establecidos. El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT) señaló que la contaminación se mantiene estable entre 2010 y 2021, con resultados similares en las muestras de 2022.
Lucha judicial y demandas para la descontaminación
Ecologistas en Acción mantiene abierta una vía judicial para exigir la descontaminación integral de Palomares. La organización presentó una demanda ante la Audiencia Nacional para que el Ministerio para la Transición Ecológica ordene la retirada de aproximadamente 6.000 metros cúbicos de tierra contaminada. En 2025, el colectivo recurrió la inadmisión de pruebas, incluyendo el Plan de Rehabilitación de Palomares aprobado en 2010, vital para esclarecer la actuación del CSN y el Ministerio.
La Abogacía del Estado defiende que «no existe riesgo radiológico significativo ni para las personas ni para el medio ambiente» y rechaza calificar los hechos como accidente nuclear por no haberse producido en una instalación nuclear. Además, sostiene que las actuaciones del Ministerio cumplen con la normativa vigente.
Controversia sobre la limpieza y responsabilidades
Ecologistas en Acción denuncia una estrategia sistemática para posponer la solución definitiva desde el propio momento del accidente. José Ignacio Domínguez recuerda que autoridades españolas y estadounidenses acordaron no realizar una limpieza exhaustiva y que solo se retiró una pequeña fracción de los nueve kilos de plutonio liberados. El protocolo de intenciones firmado en 2015 entre España y Estados Unidos y la posterior reunión bilateral en 2023 evidencian que la limpieza aún no se ha concretado.
Destinos y alternativas para los residuos radiactivos
Una gran preocupación recae sobre el destino de los residuos radiactivos. Ecologistas en Acción descarta la opción de trasladarlos a Estados Unidos, una excusa que según Domínguez ya no es viable ni con la administración actual ni con la anterior, debido a la negativa política estadounidense.
Como posibles soluciones, proponen la creación de un almacén temporal individualizado en Palomares o la modificación de normativas para permitir su traslado y almacenamiento en el centro de El Cabril, ubicado en Hornachuelos (Córdoba), actualmente usado para residuos nucleares.
La realidad de Palomares: vida y estigma
Mientras persiste la incertidumbre sobre la descontaminación definitiva, el núcleo de Palomares ha intentado normalizar su cotidianidad. La actividad agrícola certificada exporta productos a distintos países europeos, y la comunidad vive marcada por el peso histórico del accidente y el estigma medioambiental.
Desde la dictadura franquista hasta la actualidad, ningún gobierno español ha logrado culminar la limpieza total de los terrenos afectados, lo que mantiene expectantes y preocupados a los vecinos y colectivos ecologistas.
Más información y recursos
Para conocer más sobre la evolución y vigilancia radiológica en España puede consultarse el Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) y el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT).
Desde nuestra sección de Actualidad en Entrenucleos, seguiremos informando sobre este caso emblemático y su impacto local en Dos Hermanas, Sevilla.
Imagen: www.abc.es




